Mamá, este niño es subnormal
9 septiembre, 2010


Fiesta de cumpleaños, 19:00, doce años; diez chicos, pocas chicas.

Nos encontramos en un lugar cerrado, con mucha luz. Mesas con papeles de colores, platos con comida revuelta, botellas de Fanta y CocaCola, tenedores de plástico, sandwiches de atún intactos en el plato, una madre intentando repartir la tarta a chicos que dicen “ya estoy lleno” y “no puedo más”. El suelo lleno de pelotitas de patata, después de la guerra de cada final de banquete cumpleañero. Papel de regalo en la esquina, donde encontramos las mochilas de los amigos que son de pueblo y hoy duermen en tu casa. En realidad… amigos no mucho. No, no te caen bien, pero a tu mamá su madre le cae genial.

Fiesta llena de niños con los pantalones sucios y sudados, después de todos los empujones, carreras y peleas. Fiesta de niñas en otro círculo con bonitos vestidos que su madre le compró el día anterior. No falta ningún invitado. Si a tu madre le cae bien su madre, estaréis invitados mutuamente a vuestras fiestas de cumpleaños, de lo contrario, olvídate. Por la memoria pasan las conversaciones de hace dos días:

“Mamá, voy a invitar a Juan” – “Juan no te invitó a ti” – (Fin de la conversación)-

Los regalos concentrados en el mismo metro cuadrado. Colonias del Rey León y libros. Exactamente las mismas colonias y libros que anteriormente le regalaste tú. Venganza de madre a madre. Recaditos. No podía sacar de la cabeza el momento en el que mi amigo Luis, diez minutos antes, me había dado su regalo… y mi shock no era por el regalo, sino por el comentario de mi mamá:

– “¡Ui, pero qué bonita colonia! ¿No te parece que huele genial chiquitín? ¡Dale las gracias a tu amiguito!” – .. Gracias-

Bien recuerdo que la tarde anterior, mi mamá me dijo: “Como tu amigo Luis te vuelva a regalar esa colonia de mierda, va directa a la basura”. – Cosas de mayores, no entiendo nada – Pensé.

Momento piñata. El mismo cabrón que ha soplado las velas de tu tarta antes que tú, intenta romper la piñata antes que tú: Jorge Coca Piña. Su estúpida sonrisa y su gran cabeza te hacen pensar que es la persona más tonta que has visto en tus doce años de vida… Sin embargo, su madre es simpática, y ahí está él haciendo el papel del malote de la fiesta mientras tu haces el papel de amigo de aquel retrasado. En clase solía dibujarle cuando me aburría, y aquí cuelgo el boceto para que le pongáis cara por si os lo cruzáis.

Empieza el ritual: Venda en los ojos. Ocho vueltas sobre ti mismo a gran velocidad. Chocolate – Nata – Cocacola – Atún – Ruffles Jamón y  Sugus hacen un cóctel explosivo en tu barriga. Tu objetivo es una caja, tu visibilidad nula, tu mareo considerable y los gritos de ánimo ensordecedores. Intentas que el golpe tenga fuerza moderada, tu padre no había parado de recordártelo en toda la tarde (“Recuerda que el año pasado le rompiste las gafas a tu primo Fran”) y tú no querías que las luces de tu cumpleaños fueran, otra vez, las de la ambulancia. Con decisión intentas mantener los pies en el suelo, una vez firmes y con cierta estabilidad, te decides por el primer golpe.

Zas. Primer fallo. Zas, segundo fallo. Tus amigos de verdad gritan ¡Derecha! para que a la tercera des en el blanco; los hijos de las amigas de tu madre gritan ¡Izquierda! para seguir riéndose de ti. Sin embargo, tu oído desarrollado te permite distinguir la voz del bien y del mal, y lo aprovechas. Sabes que cuando cumplas 16 años y te regalen tu primer iPod, tus tímpanos se convertirán en carne de cañón. “Quizá por eso en las discusiones de los mayores siempre se gritan -¡Qué!?- y – ¡Qué co__ me estás contando!- Problemas de sordera, simplemente.

Golpe hacia la derecha. ¡ZAS! Todas las chucherías caen sobre tu cabeza, y al suelo. Un héroe. Un líder. Así se debía sentir Spiderman besando a la pelirroja. Increíble. Ver a todos a tus pies te hizo sentir por primera vez la soberbia pulular por tus venas. Ellos se agachaban por las golosinas mientras tú sonreías para la foto que te hacía tu papá.

Una foto especial. Esa misma foto que subiste a Facebook diez años después y que titulaste: “Un líder desde pequeño, xD ”. Una foto distinta, con sólo dos personas etiquetadas: la primera: Jorge Coca, alias -el cabezón-, mi mejor amigo; La segunda: mi madre, que es una moderna, que tiró la colonia de Luis… y que nunca se equivoca: Jorge y yo seremos amigos para siempre.

(Relato corto no real, producto de mis delirios mentales:)