Protegido: Perdona, ¿me pones un par de cafés?
13 enero, 2011


Este contenido está protegido por contraseña. Para verlo introduce tu contraseña a continuación:

Recuérdame que te recuerde que aún no es tarde
21 octubre, 2010


Hoy mi capacidad respiratoria es menor, la temperatura de mi cuerpo sube y baja como el DragonKan, no duermo bien y lloro cada dos por tres (y no por ver En Busca de la Felicidad…) todo parece indicar que tengo un resfriado como la copa de un pino. Siento frío y calor en el mismo minuto que me da por pensar algunas cosas, porque ayer con fiebre no fui capaz: Vosotros, los cuatro pollos que me estáis leyendo, ¿valoráis que estáis como una rosa? Quiero decir, ¿estáis aprovechando que no teneis ningún problema de salud para aprovechar realmente el tiempo?

Y es que casi nadie lo consigue hacer. Aquí está el que creo el refrán más acertado de la historia: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”; y es una verdad como un puño.

Gracias a Dios, yo me pongo enfermo de higos a brevas, sin embargo… me doy cuenta de que nunca soy consciente de esa suerte, bueno sí, soy consciente cuando vuelvo a ponerme malo y entonces “ya es tarde”. Cuando me recupere (que espero que sea antes de la capea que tengo el sábado) diré el primer día:

“Wau, cómo mola esto de respirar y saciarte de aire” / “Fíjate, son las doce y aún no estoy cansado”

El segundo día diré:

¡Cómo no me he dado cuenta antes! La siguiente vez me cuidaré más, estar sano es genial, puedes hacer lo que quieras.

Pero a partir del tercer día volveré a salir de fiesta por la noche en manga corta, volveré a quejarme de que no quiero cenar sopa y diré que no tengo ganas de tomar una caña, que prefiero quedarme en casa, que “no tengo ganas”, volveré a perder mucho más el tiempo que debería estar aprovechando, ese tiempo que ahora mismo no puedo disfrutar, pero joder, ahora mismo ya “es tarde” otra vez. Es que los humanos a veces somos más tontos que un cepazo en un llano, y nos damos cuenta cuando empezamos a pensar en…

En aquel día que estuviste con cara larga en aquel botellón, ¿no te gustaría retrasar el tiempo para volver y disfrutarlo? En aquella noche en la feria, ¿recuerdas que te dedicaste a quejarte de todo? ¿no la echas de menos? Apuesto a que pagarías por volver a vivir ese día que estabas con todos tus amigos y que, por cualquier chorrada del momento, no disfrutaste. ¿Y te acuerdas de cuando…? ¿Y…? Infinidad de casos para mí y también para vosotros, mis queridos cuatro lectores.

Os animo a aprovechar cada momento, ¡porque luego lo echaréis de menos! Siempre nos damos cuenta cuando ya no lo tenemos, cuando ya no lo disfrutamos, o cuando ya no lo podemos disfrutar…

Por todo lo anterior, he pensado que debo actuar y hago un llamamiento a los principales inventores de este país: Quiero construir una gran máquina que en determinados momentos, te recuerde algunas cosas:

Que te recuerde que los amigos son para toda la vida, cuando alguien empiece a hablar mal de uno de ellos y te den ganas de reirte, y que, en ese momento también te recuerde que le debes callar la boquita.

Que te recuerde la mierda que es estar enfermo, cuando decidas quedarte en casa y no salir porque no te apetezca.

Que te recuerde lo mal que lo están pasando tus padres para ahorrar ese dinero que estás tirando cuando decides no presentarte a un examen,

Que te recuerde lo rica que estaba la comida de tu madre,  cuando llevas diez días seguidos comiendo los macarrones que cocinaste el mes pasado. Que te recuerde lo bien que vivías en tu casa, cuando te vas fuera de tu ciudad.

Que te recuerde que el 16 de octubre de 2010 sólo será una vez, y que el 17 de octubre de 2010 sólo te servirá para acordarte de lo que viviste el 16, pero no de vivir lo que te perdiste.

Que te recuerde que aproveches ese tiempo con esa persona, antes de que te des cuenta de que no iba a estar contigo para siempre

Que te recuerde que estar con aquella chica es lo mejor que te ha pasado, cuando te dé ganas de irte con esa golfa que te joderá la vida, y que te recuerde cuando quieras volver con ella que ya… “es tarde”.

Con o sin máquina, este post es para todos aquellos que echan de menos algo y ya no lo pueden disfrutar… A partir de ahora vamos a intentar aprovechar un poco más cada momento, que hoy no es tarde aún… 🙂

un abrazo a todos!

Alo,

Manual: Cómo disfrutar en Pamplona
7 octubre, 2010


Lección 1: Repitiendo el mismo plan, pero con toda la clase.

Básicamente, he intentado resumir lo que ha sido para mí pasar un fin de semana en Pamplona. Y es que los días 1, 2 y 3 van a estar marcados siempre por aquel plan que puso de acuerdo a más de 25 personas.

Cuando es tanto lo que has pasado en un lugar, las sensaciones que vives al volver son prácticamente inexplicables. Cuatro años parecen poco, pero vivir desde mis diecisiete a mis veintiún años allí marcará para siempre mi forma de ver las cosas.  Dificil de comprender para la gente que estudia en sitios más fiesteros, incomprensible para aquellos que piensan que de una ciudad pequeña “te cansas en nada”. En resumen, la gente que nunca ha escuchado “un pintxico de txaca me pones”, “bajera”, “Jambo”, “Vamos pues”, “¿Cómo así?” y un largo repertorio de los P.T.V. (Pamplona de toda la vida). 48 horas que me supieron a gloria (no a una Gloria en especial eh, a cualquiera)

Salí de Madrid sobre las 16:30 y llegué sobre las 22:00 de la noche, subí en el mítico bus PLM con Lorena Domínguez. El viaje estuvo genial, la verdad. Se hizo muy ameno. Ella me ofreció probar su bocadillo de bacon, jamón de York, queso y mantequilla –Vaya, otra niña con las modas de comer sólo cosas light- pensé mientras rechazaba darle un bocado, pensando en que pronto abriría esa bolsa de gusanitos que llevaba debajo del asiento… sin embargo, nunca lo hizo.

Sinceramente, creo que nunca he hablado el idioma de mis tripas, pero logré escuchar un “vaya retrasao de dueño tenemos, como vuelvas a rechazar algo de comida te aseguro que te vamos a reventar so hij…”. Y justo ahí algo interrumpió mi audaz interpretación; era un sonido constante con agudos y graves, entremezclados con gritos y tambores… ¿pero qué…? Y ahí estaba: la música del iPod de Lorena, divertidamente decorado.

Entre mis canciones de flamenco/pop y las suyas de dance/house alternativo pasaron las horas, y nos encontramos entrando en la gran estación de autobuses de Pamplona. Una amiga de Lorena le recogió y yo allí me quedé esperando al gran Zarauza, que venía a recogerme. Mientras pasaban los minutos me dedicaba a mirar a la gente que pasaba por la calle, simples desconocidos para los que yo también era un desconocido…¿para todos? No. Resulta que había un par de buenos cabrones muy cerca de mí en la estación escondiéndose para que no les viera: El negro y Luis, un par de buenos amigos que me dijeron que ese fin de semana no podrían venir; fue la mejor sorpresa de esa noche, sin duda.

Llegó Zarauza, andamos unos 3 kilómetros hacia el coche (dudo que mi casa estuviera a más de 1 kilómetro, pero siempre es especial andar por Pamplona con una maleta y una temperatura agradable que te escarche las cejas y paralice las extremidades). Después de una conducción segura y una conversación sobre el pasado bélico de Camboya, llegamos a casa de mis excompañeros del año pasado: Los cuatro fantásticos; Ale, Paco, Cesc y uno que no quería irse a vivir conmigo el año pasado, pero que me cae bien igual. Sin duda, fue un recibimiento bestial. Todos nos quedamos contentos, y digo todos porque a mí me alegró verlos y a mis tripas les alegró saciarse con la pizza que nos tenían preparada en el horno. Al dente.

Increíble, 100% de efectividad. No quedó nadie dentro del piso a la hora de la fiesta, algo que agradezco, porque sé que algunos tenían cosas más importantes que hacer… y nada, todos hacia Yamaguchi. El mítico parque donde esperaba gran parte del aula4, convocada esa noche a las 00:00, una convocación mmm… que podemos llamar cansina, después de dos semanas con mensajes de Facebook a punta pala… pero ya está, había llegado el momento. A 200 metros no me lo podía creer, -“debe ser que tengo la mirada cansada, después de tantas horas de viaje…”- pensé. Pero no. Mi vista estaba sana como una manzana, allí estaban los que eran: 5 personas. Más que una convocatoria del Aula4, parecía que era del aula 4 gatos.

La primera chica que vi fue mi querida y admirada jefa Leti T, presidenta y encargada del departamento estratégico de la Octava Casilla; fue el primer gran reencuentro. Detrás algunas figuras como Pedro Salazar o Pedro Varela, distinguible de lejos por su sudadera verde astral… habíamos estado tanto tiempo juntos en Madrid que ambos reconocimos que la ilusión de nuestro reencuentro “tampoco era para tanto”.

Idoia allí estaba inaugurando la zona VIP de Yamaguchi, supongo que para la gente de Pamplona de siempre le costará mucho más aún quedar en ese parque… por eso agradecemos aún más su presencia. Allí estaba con Isa Barcáiztegui, que no paró de sonreír en todo el rato, todos sabemos que estas cosas le hacen especial ilusión; estaba feliz y se le notaba,. Sus conversaciones con Elena Beruete debían ser de lo más entretenidas. Silvia Lorrio nos contaba sus planes mochileros futuros, corre el rumor de que puede ser la nueva presentadora del programa “Un país en la Mochila”, crucemos los dedos para dar este salto de calidad a la televisión. Rocío y Laura se divertían viendo a Juanfer decir tonterías sin parar (eh, SIN PARAR). Por si alguien se perdía, el referente de la noche eran 5 puntitos blancos en la oscuridad: la sonrisa de Lucía Arruti, cuya receta de pasta de dientes es secreta para conseguir ese efecto reflectante.

En realidad, parecía que el ambiente no podía mejorar…me equivocaba; La llegada de las parejas Xexe (ieeeh) Lara, Ane y Borja fue tan laureada como la llegada de Astérix y Obelix de las doce pruebas. Leyre ponía el MÁS en una celebración que solo estaba siendo perjudicial para aquellos que se la estaban perdiendo.

En cuestión de minutos aumentamos la edad media del parque en un 200% y allí estabámos el ciento y la madre. Gente de lo más cool nos dio alegrías el fin de semana, Sarita, Nuria, Mars, Martuka, Beita, Sara Ibiricu, Asier, Colmenero, Aristu…sin embargo son protagonistas del post del sábado, el viernes pues… en pocas palabras: Abrazos, besos, copas, risas y paseos… los paseos que los amables cuerpos de seguridad del estado nos sugirieron dar: nos disolvimos como el Nesquik.

Nos volvimos a encontrar todos al otro lado, (donde yo personalmente nunca había estado, y tan a gusto…). Allí todos juntos con total tranquilidad. Janet nos recordaba que la palabra “digo” pasará a la mente de toda la clase y hacía una cosa todo el rato, ah sí, gestualizar. Patricia Diaz iba con Lorena, que tardó en llegar, Andrea se retrasaba… (supongo que será parte de la filosofía de los Sancho) pero no falló, Sofía Hasboom se hizo esperar como la gente importante, pero pudimos disfrutar de ella todo el sábado. Después de tanto reir, discutimos si íbamos a Pachá, Catz, Kapital, SuperMartxé… y nos decidimos por Marengo.  Y allí pues qué puedo decir… yo me lo pasé como Homer en la casa de la gominola de la calle de la Piruleta, y seguro que todos también. Se pudieron ver caras por allí como la de Elena Angulo, Marta Lucas, o al mítico Guille Alonso alias “el portero”, porque siempre cierra las discotecas.

En realidad, la siguiente vez intentaría hacer un paréntesis de una cosita que me pasó, y estuve algo de tiempo con una actitud distinta de la que pretendía y la cara rara… pero bueno, no todo sale siempre bien 🙂 Personalmente, me reencontré con mucha gente especial, que ellos saben quiénes son, y aprovecho este post para decirles que me encantó estar con ellos un tiempecito más… y bueno,  el viernes salí de fiesta con mis amigos de allí y la gente del Aula4… ¡No se puede pedir más!

…Bueno sí, -¡Ponme otra copa!- 😀

Siento si he olvidado a alguien, pero yo también fui de fiesta (…) y algunas cosas pues, las mantengo en Stand By en mi subsconciente 😛

En cuanto pueda escribo el post del sábado, que fue en el que estuvimos más rato juntos y hay muuchas fotos !

Gracias a todos!

Alo,