En el barrio me encontrareis…
13 diciembre, 2010


…vivo. Sí, porque sigo vivo aunque no lo parezca. ¡Vaya…! unos días más y hubiera hecho casi dos meses sin poner una entrada al blog. Quizá he estado ocupado, quizá me he visto poco inspirado como para escribir algo interesante, quizá mil cosas, pero aquí estoy otra vez.

Esto que viene ahora no es un cuento, ni una tontería que se inventa mi desatada imaginación, sino la cantidad de cosas que he hecho desde hace unos días. Sinceramente, ha sido un puente inolvidable. Un acueducto más bien, porque la cosa se ha estirado misteriosamente… 😉

Necesitaría cientos de fotos para poder resumirlo todo, o lo que es peor…¡necesitaría cientos de horas para escribirlo! Para que de verdad pudierais sentir lo que pasó por mi cabeza. Todo comenzó el viernes 3 de diciembre. Ahí estaba yo, en traje y con esguince. Después de un agradable día de intensivo trabajo, me encontré con un gran amigo de Jaén en la salida. Bueno, me encontré a dos, pero sólo hablaba uno. Llopis y yo iríamos a un concierto mientras Sharky nos esperaría por ahí infringiendo los horarios de aparcamiento. Quedamos para comer con otro más. Probamos todos los tipos de hamburguesas del VIPS mientras Luque hacía bromas ininteligibles, que nos mantuvieron en vilo hasta el final. Un poco de Fisioterapia para preparar mi tobillo contra el abuso que iba a sufrir esa misma noche y ¡pin! la tarde voló. Cada momento que pasaba era un momento menos para entrar en el Palacio de los Deportes. No era un concierto normal; era el concierto que llevábamos esperando meses, y cómo no… fue –otro rollo-. Al principio nos registraron, haciéndonos sentir auténticos asesinos en serie, pero al traspasar la puerta volvimos a ser los barrieros de corazón que pagaron 40 pavos por disfrutar de tan profundas canciones. Un sitio realmente caro, debería ser ilegal cobrar 18€ por una copa de -cachi-, pero “en coto privado cazaré lo que me dé la gana”…

Pero bueno, llevar una pancarta y que la gente se hiciera fotos con ella no tenía precio, eso o conocer a muchos paisanos de Jaén y de toda España, sonreír hasta tener agujetas en la sien, bailar como si de Billy Eliot se tratase, o mejor, como la mismísima Sara Baras con delicias de flamenco, pasear con nuestro gorro o cantar hasta notar que ni el más mínimo sonido sale de tus cuerdas vocales es una sensación que será difícil de superar. El Barrio es un grupo que, si le das una oportunidad con un poquito de paciencia, te acompañará el resto de tu vida. Aquí dejo algunas de las mejores, como requiem por una magdalena, truco, yo soñé, crónicas de una loca o buena,bonita y barata

Después pudimos hacer diversos planes, pero salió el que salió y de todo se aprende.

El viaje camino a Jaén se hizo corto y divertido, al contrario que mi viaje vuelta de puente hacia Madrid… que siempre se hace triste y lleno de preguntas como ¿Por qué seré siempre yo el que me tenga que ir?

El puente tuvo compras de Navidad, mariscada, dos cumpleaños, regalos, más compras, una paellada, una barbacoa, casa rural, fiesta, tapitas, visitas a la gitana, entrañables momentos familiares… ¡Hasta cené de un chino! Jaja, nada mal eh… Fue un puente genial. No hay ciudades increíbles, sino personas increíbles. Puede que Jaén no sea la ciudad más bonita del mundo, sí bonita, quizá ciudad… aunque las tapas sí son las mejores eh… Dicen que Madrid es super tal, y super cual… vale, está bien, pero personalmente pienso que no para siempre. Como me dijo una amiga una vez: “Calidad de vida es vivir en Jaén, que vayas andando al trabajo o que tus hijos puedan ir solos al cole es un auténtico lujo…” Y eso me abrió los ojos. Barriero por El Barrio, y también barriero por lo que quiero mi barrio. Una cosa es lo que yo quiera, y otra dónde terminaré yo mis andadas… 😉

Contaría todo, pero es que no lo sabría explicar para que de verdad me entendierais… son experiencias inolvidables que no tendrían sentido si no hubiera sido porque las realicé con grandes amigos, con mi querida familia y con una niña muy, muy especial que me hace sonreír todos los días.

Espero que la Navidad sea, como mínimo, lo mismo que este gran puente. Eso sí, los buenos momentos no terminaron aquí… Llegué a Madrid y horas después cogí un AVE a Sevilla, ¿por qué? cosas del curro que intentaré contaros estos días…

¡Hasta pronto!

Alo