Archive for the ‘Tonterias’ Category

Tu nieto es un sinvergüenza
10 marzo, 2011


Dicen que la excusa es la armadura más fiel de los cobardes, después de haber atacado por la espalda. La madre que los parió… es que estoy totalmente de acuerdo. No niego que yo la haya usado alguna vez para intentar evitar las consecuencias de una mala acción, yo… y todos vosotros también, pero de todo se aprende. Llega un momento en la vida en que, lejos de la frivolidad, hay ciertas cosas que pasan a importarte un jodido pepino. ¿Por ejemplo? Bueno, pues hay muchas cosas… pero entre otras y destacando en primerísimo lugar: La mentira.

La mentira desde fuera es algo deprorable, penoso e incluso lamentable. Es una pena, porque ahora te das cuenta de que destruye amistades, parejas y matrimonios… ¡Joder! Y si rompe todo eso, ¿para qué se usa? Pues básicamente sirve para crear amistades irreales, fortalece el punto de vista del aparentar y te convierte en el comercial del jodido diablo, porque mientras más la usas… a largo plazo más arde tu triste imagen.

Algunos Community Managers la usan para algunas empresas, y como en la vida real, empiezas a crear una bola de mierda que se acaba viendo a la legua y saliendo por tus ventanas… eso acaba oliendo, y ¡zasca! Te ves más solo que Charlie Sheen, y tu empresa acaba como el Windsor.

Todos, insisto, t-o-d-o-s hemos mentido más de mil veces. Todos nos hemos excusado. ¡Claro que sí! Mira, acuérdate cuando eras pequeño… ¿Te acuerdas de tu primera confesión? ¡Yo tampoco! pero me jugaría el cuello a que dije: “Hola Señor, soy un mentiroso compulsivo, me he pegado con mi hermano, he dicho palabrotas y no he recogido mi habitación”. Sí, por este orden. La mentira estaba ahí porque es una cosa que está mal, lo sabíamos. Esto demuestra que cuando somos unos simples mocos, somos capaces de ver la realidad mucho mejor de lo que la vemos adulta… ¿La razón? Pues no sé, supongo que tanta TV nos está volviendo gilipollas profundos, o demasiado listos, tan, tan listos… que decimos que “no siempre es malo mentir”.

Ahora… ahora es cuando te estás imaginando aquella pufa que metiste cuando vivías tu más bella infancia. Vale, joder, ¡vale! Yo debía ser un mentiroso compulsivo, lo reconozco. …Abuela, ¡Sí!¡fui yo el que rompió tu bonita maceta y no el perro! El perro era incapaz de mover una pelota, ¿cómo crees que tiraría todo el macetero? ¿Pues que querías que hiciera? Me empecé a motivar después de ver un capítulo de Oliver y Benji y, sintiéndome con la fuerza infernal del gitano de Marc Lenders, golpeé aquél balón como si tuviera un hijo en la cárcel. ¡FOOOOM!..¡Crassssh!

No sé si acordáis de cuando rompisteis vuestro primer plato, vuestro primer jarrón… jaja, buenas risas te pegarías viéndote si eso estuviera grabado en algún lugar. Es divertido recordar que probablemente en el momento crucial de la caída del jarrón, abriste mucho los ojos y simultáneamente intentaste que no cayera, acercaste tus manos, pero al ver que era inevitable te alejaste vilmente… cerrando los ojos y tapándote los oídos como si eso aún te pudiera salvar. ¿Salvar? Vaya… salvar de la torta que te ibas a llevar 10 segundos antes de escuchar tu castigo.¡Zas!

Y a la cama más caliente que ____________________ (acaba esta frase si quieres, porque gracias a ZP ya no puedo acabarla con “…que el cenicero de un bingo”)

Hay veces que fue injusto porque no nos pillaron y salimos tan panchos, otras fue justo porque nos llevamos una merecida reprimenda. Aún recuerdo que de pequeño era un tanto travieso. Reconozco ahora que  muchas tardes salía con mi hermano pequeño al balcón para cuidarlo.

Pasaban los minutos, y como cuidar a mi hermano era realmente aburrido, me dedicaba a escupir a los pobres viandantes. Me pareció divertido hasta que me asustaron los alaridos groseros que el portero me gritó desde la otra acera… (Mi portero, gordo y calvo, me infundía un terror enorme, pensaba que él era el hombre del saco con el que mi abuela me acojonaba cuando estaba cabreada conmigo)

“¡Eh! ¡Niñato! Te vas a enterar…!”

Hábilmente, utilicé mi dedo para inculpar a mi hermano pequeño. Puse cara de “es un rebelde y no he llegado a tiempo”. Sin embargo, pensé que mi plan iba a ser descubierto cuando miré al enano y vi que estaba asomado saludándolo efusivamente con una sonrisa de oreja a oreja.

Menos mal que al portero se le enterneció el corazón y, no sé si porque se lo creyó o por simple clemencia, decidió no arrancarme la cabeza de cuajo. Un alivio. Temía acabar de primer plato en la casa de los hombres del saco.

En realidad, dicen que una persona suele mentir una media de 3 veces en una conversación de 10 minutos. Joder, desde que sé esto no paro de rayarme cada vez que hablo con alguien…

– Jaja, ¿sí? ¡Qué way tiene que estar eso!

– Siii, mira, yo tengo un amigo que…

– (…Ahí me va a colar la primera el cabrón)

Y es que la mentira tiene tantos matices como personas habitan en el planeta, ¿por qué? Pues porque todos la usan. Dicen que las mentiras piadosas no son malas, y recuerdo que me lo dijo un adulto cuando yo era un enano, después de una conversación veraniega de mayores de la que estaba muy pendiente. Batido de fresa en mano, no había frase que no analizara mi pequeña mente infantil… No fue así exactamente, pero no dista demasiado de esta. Empecé a escuchar:

– … Pues al final resulta que de la bomba que llevaba se cayó al barranco, y después de dormir la mona, ¡se lo encontraron rodeao de zorras! Ja,ja,ja…

– Vicente, ¿tienes amigos que hacen bombas?

– No, Alvarito

– Pero Vicente, debía ser una bomba muy grande para que del peso se cayera al barranco, ¿no?

– Alvarito, no me refiero a ese tipo de bombas, vete a jugar con tus amigos

– ¿No es de las que explotan?

–  No, suelen explotar los domingos nada más levantarte, pero tú no tienes que saber de eso que eres muy pequeño (risas de los mayores)

– ¿Tu amigo era soldado?

– No

– ¿Tu amigo el soldado trabaja en el zoo?

– No

– ¿Y canta nanas?

– ¡No! ¿Por qué?

– Porque como duerme monas…¿Cómo son las monas?

– Peludas. Vete de aquí.

– ¿Y las zorras no le mordieron?

– ¡Niño que te vayas a tomar por c…! (Y más risas de los presentes)

No entendía nada, la verdad. Ahora pienso que menos mal que no me explicó lo que todo aquello significaba… ¡menos mal que me mintió el bueno de Vicente! Pude continuar con mi aprecia y atareada infancia…

Pude seguir puteando al portero, rompiendo macetas, enemistándome con perros, preparándole mantecados a los Reyes y leche a los camellos, diciendo que de mayor no me iba a casar porque no me gustaban las niñas, comiendo del azucarero a cucharadas, llamando a casas de desconocidos para preguntar por Epi y Blas, asustando al gato para ver cómo se le hinchaba la cola y escuchando las mentiras que mi abuela le contaba a sus amigas: “Pues mi nieto un cielo”.

La madre que me parió abuela, ¡no seas mentirosa!

Mamá, este niño es subnormal
9 septiembre, 2010


Fiesta de cumpleaños, 19:00, doce años; diez chicos, pocas chicas.

Nos encontramos en un lugar cerrado, con mucha luz. Mesas con papeles de colores, platos con comida revuelta, botellas de Fanta y CocaCola, tenedores de plástico, sandwiches de atún intactos en el plato, una madre intentando repartir la tarta a chicos que dicen “ya estoy lleno” y “no puedo más”. El suelo lleno de pelotitas de patata, después de la guerra de cada final de banquete cumpleañero. Papel de regalo en la esquina, donde encontramos las mochilas de los amigos que son de pueblo y hoy duermen en tu casa. En realidad… amigos no mucho. No, no te caen bien, pero a tu mamá su madre le cae genial.

Fiesta llena de niños con los pantalones sucios y sudados, después de todos los empujones, carreras y peleas. Fiesta de niñas en otro círculo con bonitos vestidos que su madre le compró el día anterior. No falta ningún invitado. Si a tu madre le cae bien su madre, estaréis invitados mutuamente a vuestras fiestas de cumpleaños, de lo contrario, olvídate. Por la memoria pasan las conversaciones de hace dos días:

“Mamá, voy a invitar a Juan” – “Juan no te invitó a ti” – (Fin de la conversación)-

Los regalos concentrados en el mismo metro cuadrado. Colonias del Rey León y libros. Exactamente las mismas colonias y libros que anteriormente le regalaste tú. Venganza de madre a madre. Recaditos. No podía sacar de la cabeza el momento en el que mi amigo Luis, diez minutos antes, me había dado su regalo… y mi shock no era por el regalo, sino por el comentario de mi mamá:

– “¡Ui, pero qué bonita colonia! ¿No te parece que huele genial chiquitín? ¡Dale las gracias a tu amiguito!” – .. Gracias-

Bien recuerdo que la tarde anterior, mi mamá me dijo: “Como tu amigo Luis te vuelva a regalar esa colonia de mierda, va directa a la basura”. – Cosas de mayores, no entiendo nada – Pensé.

Momento piñata. El mismo cabrón que ha soplado las velas de tu tarta antes que tú, intenta romper la piñata antes que tú: Jorge Coca Piña. Su estúpida sonrisa y su gran cabeza te hacen pensar que es la persona más tonta que has visto en tus doce años de vida… Sin embargo, su madre es simpática, y ahí está él haciendo el papel del malote de la fiesta mientras tu haces el papel de amigo de aquel retrasado. En clase solía dibujarle cuando me aburría, y aquí cuelgo el boceto para que le pongáis cara por si os lo cruzáis.

Empieza el ritual: Venda en los ojos. Ocho vueltas sobre ti mismo a gran velocidad. Chocolate – Nata – Cocacola – Atún – Ruffles Jamón y  Sugus hacen un cóctel explosivo en tu barriga. Tu objetivo es una caja, tu visibilidad nula, tu mareo considerable y los gritos de ánimo ensordecedores. Intentas que el golpe tenga fuerza moderada, tu padre no había parado de recordártelo en toda la tarde (“Recuerda que el año pasado le rompiste las gafas a tu primo Fran”) y tú no querías que las luces de tu cumpleaños fueran, otra vez, las de la ambulancia. Con decisión intentas mantener los pies en el suelo, una vez firmes y con cierta estabilidad, te decides por el primer golpe.

Zas. Primer fallo. Zas, segundo fallo. Tus amigos de verdad gritan ¡Derecha! para que a la tercera des en el blanco; los hijos de las amigas de tu madre gritan ¡Izquierda! para seguir riéndose de ti. Sin embargo, tu oído desarrollado te permite distinguir la voz del bien y del mal, y lo aprovechas. Sabes que cuando cumplas 16 años y te regalen tu primer iPod, tus tímpanos se convertirán en carne de cañón. “Quizá por eso en las discusiones de los mayores siempre se gritan -¡Qué!?- y – ¡Qué co__ me estás contando!- Problemas de sordera, simplemente.

Golpe hacia la derecha. ¡ZAS! Todas las chucherías caen sobre tu cabeza, y al suelo. Un héroe. Un líder. Así se debía sentir Spiderman besando a la pelirroja. Increíble. Ver a todos a tus pies te hizo sentir por primera vez la soberbia pulular por tus venas. Ellos se agachaban por las golosinas mientras tú sonreías para la foto que te hacía tu papá.

Una foto especial. Esa misma foto que subiste a Facebook diez años después y que titulaste: “Un líder desde pequeño, xD ”. Una foto distinta, con sólo dos personas etiquetadas: la primera: Jorge Coca, alias -el cabezón-, mi mejor amigo; La segunda: mi madre, que es una moderna, que tiró la colonia de Luis… y que nunca se equivoca: Jorge y yo seremos amigos para siempre.

(Relato corto no real, producto de mis delirios mentales:)

Un nuevo producto ve la luz: el pendiente Powerpuñetas
19 junio, 2010


Lo he visto claro. El pendiente Powerpuñetas será el boom del 2011. ¿No lo conocéis? ¡No estáis a la última! Os explico, leed con atención porque no tenéis tiempo que perder, una vida cool se acerca…

El pendiente Powerpuñetas es un pendiente que viene con un ser invisible que vive dentro de él, y que hace de guardián protector del que lo lleva. Hay un ser protector para cada pendiente, al que se le puede poner un nombre (los más comunes son Pepe, Loles y Jessi) y se encarga de mejorar la suerte del que lo porta.

Tiene una serie de tareas y beneficios extrasensoriales. Las más destacadas son la de apartar las mierdas del camino que el usuario/portador esté a punto de pisar, de mejorar la vista, de aumentar las posibilidades de conocer a una chica rubia con yate y chalet en Marbella, de que tu coche sea adecuado para circular por Júpiter y de que tu futura hija sea la descendiente de Madonna la mamona. Tan sólo tendrás que pagar tropecientos euros en la tienda más cercana.

Es que tiene pelotas la cosa.

No había ya bastantes tonterías en este mundo como para que encima traigan más. Cansado ya de los engañabobos personales, que prometen beneficios milagrosos ( Por ejemplo, los puñeteros que se hacen llamar “curanderos”, que te prometen que se te curará la alopecia si te bebes el caldo que le ha sobrado del cocido de su prima Loli, a cambio de mil euretes…) ahora vinieron los engañabobos materiales: Las Power Balance.

Esas pulseras que te hacen un ser equilibrado y protegido del amenazas externas… venga, por favor, que no nos hemos caído de un árbol. Sin embargo, y para mi asombro, se han vendido más de 300.000 unidades, vamos, 300.000 pimpollos que se han gastado lo que un trabajador medio gana en un día. Lo que hace la publicidad y los famosos en la tele.

La gente necesita creer en sí mismo, pero busca fuera de ellos mismos la solución. Recuerden que “El hábito no hace al luchador”, y que si me ponen el traje de Bruce Lee y me meto en una pelea, no sólo voy a cobrar, sino que después de haber recibido la caja de las galletas me voy a ir en mindinguis a mi casa. Esto no deja de ser puro Marketing, inventar necesidades, y sugerirles que las solucionen. Básicamente, en el mundo es la Power Balance lo que en la película de Space Jam es la bebida Secreta de Michael Jordan. (Aquí les dejo la parte de la película por si no la han visto, a partir del 2:27). Muchos necesitan un condicionante externo para creer que pueden, sin embargo, quien puede hacer algo o no, eres tú.

Ah, por cierto, si alguno de los 300.000 pimpollos está interesado en comprarme los Powerpuñetas, que me diga…

Los power

El fruto del aburrimiento
3 abril, 2008


Siempre me ha resultado curiosa la frase de “lo que hace el aburrimiento..”, pues sí, y tantas cosas que hace! a nosotros nos llevó a hacer un grabación de menos de un minuto, lo protagonizamos Ale y yo, y parece ser que a la gente le gustó… la segunda parte se está maquinando… =p