Archive for the ‘Pensamientos’ Category

Cartas a Dios. La película.
3 abril, 2011


Verme a mí escribiendo sobre cine es igual de probable que ver a Florentino Pérez regalándome un chalet en La Moraleja. Improbable, sí, pero no imposible. Retando a la probabilidad, escribo este post de una película que me removió tanto como para interrumpir “Cadena de favores? en el tren de vuelta a casa, y ponerme a escribir una entrada del blog, con el agravante de que tengo más hambre que un perrillo chico. Vamos allá.

Este jueves me invitaron a un preestreno, como todas las semanas, por cortesía de mi empresa. No suelo tener mucha suerte, y acostumbro a ir a películas dignas de sobremesa dominical de Antena3. Movido por el ocio y tres acompañantes más, me decidí por ponerme en camino hacia el cine. Una película me esperaba, su nombre original es “Oscar et la dame rose”, pero llega a España como  “Cartas a Dios?. Esa tarde había mirado algo por internet, bueno, lo intenté… pero poner ese título en Google solo generó miles de resultados de webs de autoayuda. Aún así, seguía dispuesto a ponerlo como el plan para esa noche.

Ya en el vagón del metro, me decidí a mirar el cartel de la película en la que iba a invertir mis dos próximas horas.

A la par que saqué la entrada de mi chaqueta, una señora decidió frenar su carrito con mi pie.  Empujones, agobio, más empujones… no fue el momento apropiado. Condicionado por el ambiente hostil del transporte subterráneo un prejuicio precipitado cruzó mi mente…“Verás como esta película me arruina las palomitas?. Salí a la calle, tremendamente aliviado, y me aparté de la masa para esperar a Pedro, Guille y Sofía.

Volví a meter la mano en mi bolsillo para confirmar que las entradas seguían ahí. Efectivamente. Ahí estaban, arrugadas como la camisa de tu primera colada. Fijé mis ojos. En el cartel aparecía un niño con un pañuelo en la cabeza, junto a una mujer. Tras ellos, un ambiente lúgubre y triste, oscuro, vacío. La mítica casa de terror y la sensación de que había olvidado los pañuelos en casa. “Parece ser que los necesitaré? –Pensé.

Nos acomodamos como pudimos. Entró el director de la película, Éric-Emmanuel Schmitt,  y comenzó a hablar… y me quedaré con alguna de sus frases durante mucho tiempo. Palabras que entraron en mi cabeza como si llevara mucho tiempo esperando a que alguien se atreviera a citarlas. Todo empezó con su comentario en francés, traducido por su acompañante: “Que sepan que preferiría hablar al terminar la película, pero prefiero hacerlo antes porque al acabar toda la sala estará llorando?. Pensé que poca gente hubiera conseguido empezar mejor, nadie quitaba el oído, y nadie pudo evitar conmoverse cuando introdujo la película: “Es una tragicomedia. He intentado conseguir algo que es muy complejo, que ustedes vean el mundo a través de los ojos de un niño con una enfermedad, ellos tienen la humildad de aceptar que no saben, aprendamos…?.

…Y ¡zas! Luces fuera. Comenzó la película. La sala enmudeció por momentos, pero hubo algunos comentarios cuando vimos que la proyectaban en versión original… es decir, en francés y subtitulada en español, para que la pudiéramos seguir.

Salimos del cine.

Desde que entramos habían pasado prácticamente dos horas. Dos horas en las que había reído a carcajadas, como en casi ninguna película lo había hecho. Dos horas, en la que he aprendido a ver cosas que para nada me planteaba. Dos horas, en las que se te acaba escapando alguna lagrimita que otra. Horas que van pasando mientras piensas “que no se termine?. Eché de menos una banda sonora que hiciera mucho más hincapié en los momentos clave de la película, creo que se podría haber aprovechado un poco más, y que se podría haber sacado bastante más provecho del cartel, pero…  al margen de eso, pocos minutos fueron los que me bastaron para juzgarla como una de las mejores películas que he visto en mi vida.

Lo siento, pero no pienso contaros ni un solo detalle del guión, ni siquiera de la presentación, ni del niño. No voy a contaros nada de nada. Es más, os recomiendo que os metáis en la sala sin ver ni siquiera el tráiler… yo no lo hice, yo no esperaba nada, yo no vi realmente en el cartel lo que iba a sentir en esa sala… y la sorpresa fue mucho, mucho mayor. Supongo que en una o dos semanas como mucho estará en nuestra cartelera. Yo sólo os puedo recomendar la Versión Original, porque no me fio mucho de los doblajes… si los buscáis, los hay. Y naturalmente que la veáis en el cine. Niños como Popcorn, Peggy blue, Einstein, Bacon u Oscar, nuestro pequeño protagonista, os harán ver la vida de otra manera.

Mis mejores deseos para esta película tan divertida, tan profunda, tan emotiva y tan cargada de valores. Muchísima suerte.

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Tu nieto es un sinvergüenza
10 marzo, 2011


Dicen que la excusa es la armadura más fiel de los cobardes, después de haber atacado por la espalda. La madre que los parió… es que estoy totalmente de acuerdo. No niego que yo la haya usado alguna vez para intentar evitar las consecuencias de una mala acción, yo… y todos vosotros también, pero de todo se aprende. Llega un momento en la vida en que, lejos de la frivolidad, hay ciertas cosas que pasan a importarte un jodido pepino. ¿Por ejemplo? Bueno, pues hay muchas cosas… pero entre otras y destacando en primerísimo lugar: La mentira.

La mentira desde fuera es algo deprorable, penoso e incluso lamentable. Es una pena, porque ahora te das cuenta de que destruye amistades, parejas y matrimonios… ¡Joder! Y si rompe todo eso, ¿para qué se usa? Pues básicamente sirve para crear amistades irreales, fortalece el punto de vista del aparentar y te convierte en el comercial del jodido diablo, porque mientras más la usas… a largo plazo más arde tu triste imagen.

Algunos Community Managers la usan para algunas empresas, y como en la vida real, empiezas a crear una bola de mierda que se acaba viendo a la legua y saliendo por tus ventanas… eso acaba oliendo, y ¡zasca! Te ves más solo que Charlie Sheen, y tu empresa acaba como el Windsor.

Todos, insisto, t-o-d-o-s hemos mentido más de mil veces. Todos nos hemos excusado. ¡Claro que sí! Mira, acuérdate cuando eras pequeño… ¿Te acuerdas de tu primera confesión? ¡Yo tampoco! pero me jugaría el cuello a que dije: “Hola Señor, soy un mentiroso compulsivo, me he pegado con mi hermano, he dicho palabrotas y no he recogido mi habitación”. Sí, por este orden. La mentira estaba ahí porque es una cosa que está mal, lo sabíamos. Esto demuestra que cuando somos unos simples mocos, somos capaces de ver la realidad mucho mejor de lo que la vemos adulta… ¿La razón? Pues no sé, supongo que tanta TV nos está volviendo gilipollas profundos, o demasiado listos, tan, tan listos… que decimos que “no siempre es malo mentir”.

Ahora… ahora es cuando te estás imaginando aquella pufa que metiste cuando vivías tu más bella infancia. Vale, joder, ¡vale! Yo debía ser un mentiroso compulsivo, lo reconozco. …Abuela, ¡Sí!¡fui yo el que rompió tu bonita maceta y no el perro! El perro era incapaz de mover una pelota, ¿cómo crees que tiraría todo el macetero? ¿Pues que querías que hiciera? Me empecé a motivar después de ver un capítulo de Oliver y Benji y, sintiéndome con la fuerza infernal del gitano de Marc Lenders, golpeé aquél balón como si tuviera un hijo en la cárcel. ¡FOOOOM!..¡Crassssh!

No sé si acordáis de cuando rompisteis vuestro primer plato, vuestro primer jarrón… jaja, buenas risas te pegarías viéndote si eso estuviera grabado en algún lugar. Es divertido recordar que probablemente en el momento crucial de la caída del jarrón, abriste mucho los ojos y simultáneamente intentaste que no cayera, acercaste tus manos, pero al ver que era inevitable te alejaste vilmente… cerrando los ojos y tapándote los oídos como si eso aún te pudiera salvar. ¿Salvar? Vaya… salvar de la torta que te ibas a llevar 10 segundos antes de escuchar tu castigo.¡Zas!

Y a la cama más caliente que ____________________ (acaba esta frase si quieres, porque gracias a ZP ya no puedo acabarla con “…que el cenicero de un bingo”)

Hay veces que fue injusto porque no nos pillaron y salimos tan panchos, otras fue justo porque nos llevamos una merecida reprimenda. Aún recuerdo que de pequeño era un tanto travieso. Reconozco ahora que  muchas tardes salía con mi hermano pequeño al balcón para cuidarlo.

Pasaban los minutos, y como cuidar a mi hermano era realmente aburrido, me dedicaba a escupir a los pobres viandantes. Me pareció divertido hasta que me asustaron los alaridos groseros que el portero me gritó desde la otra acera… (Mi portero, gordo y calvo, me infundía un terror enorme, pensaba que él era el hombre del saco con el que mi abuela me acojonaba cuando estaba cabreada conmigo)

“¡Eh! ¡Niñato! Te vas a enterar…!”

Hábilmente, utilicé mi dedo para inculpar a mi hermano pequeño. Puse cara de “es un rebelde y no he llegado a tiempo”. Sin embargo, pensé que mi plan iba a ser descubierto cuando miré al enano y vi que estaba asomado saludándolo efusivamente con una sonrisa de oreja a oreja.

Menos mal que al portero se le enterneció el corazón y, no sé si porque se lo creyó o por simple clemencia, decidió no arrancarme la cabeza de cuajo. Un alivio. Temía acabar de primer plato en la casa de los hombres del saco.

En realidad, dicen que una persona suele mentir una media de 3 veces en una conversación de 10 minutos. Joder, desde que sé esto no paro de rayarme cada vez que hablo con alguien…

– Jaja, ¿sí? ¡Qué way tiene que estar eso!

– Siii, mira, yo tengo un amigo que…

– (…Ahí me va a colar la primera el cabrón)

Y es que la mentira tiene tantos matices como personas habitan en el planeta, ¿por qué? Pues porque todos la usan. Dicen que las mentiras piadosas no son malas, y recuerdo que me lo dijo un adulto cuando yo era un enano, después de una conversación veraniega de mayores de la que estaba muy pendiente. Batido de fresa en mano, no había frase que no analizara mi pequeña mente infantil… No fue así exactamente, pero no dista demasiado de esta. Empecé a escuchar:

– … Pues al final resulta que de la bomba que llevaba se cayó al barranco, y después de dormir la mona, ¡se lo encontraron rodeao de zorras! Ja,ja,ja…

– Vicente, ¿tienes amigos que hacen bombas?

– No, Alvarito

– Pero Vicente, debía ser una bomba muy grande para que del peso se cayera al barranco, ¿no?

– Alvarito, no me refiero a ese tipo de bombas, vete a jugar con tus amigos

– ¿No es de las que explotan?

–  No, suelen explotar los domingos nada más levantarte, pero tú no tienes que saber de eso que eres muy pequeño (risas de los mayores)

– ¿Tu amigo era soldado?

– No

– ¿Tu amigo el soldado trabaja en el zoo?

– No

– ¿Y canta nanas?

– ¡No! ¿Por qué?

– Porque como duerme monas…¿Cómo son las monas?

– Peludas. Vete de aquí.

– ¿Y las zorras no le mordieron?

– ¡Niño que te vayas a tomar por c…! (Y más risas de los presentes)

No entendía nada, la verdad. Ahora pienso que menos mal que no me explicó lo que todo aquello significaba… ¡menos mal que me mintió el bueno de Vicente! Pude continuar con mi aprecia y atareada infancia…

Pude seguir puteando al portero, rompiendo macetas, enemistándome con perros, preparándole mantecados a los Reyes y leche a los camellos, diciendo que de mayor no me iba a casar porque no me gustaban las niñas, comiendo del azucarero a cucharadas, llamando a casas de desconocidos para preguntar por Epi y Blas, asustando al gato para ver cómo se le hinchaba la cola y escuchando las mentiras que mi abuela le contaba a sus amigas: “Pues mi nieto un cielo”.

La madre que me parió abuela, ¡no seas mentirosa!

En el barrio me encontrareis…
13 diciembre, 2010


…vivo. Sí, porque sigo vivo aunque no lo parezca. ¡Vaya…! unos días más y hubiera hecho casi dos meses sin poner una entrada al blog. Quizá he estado ocupado, quizá me he visto poco inspirado como para escribir algo interesante, quizá mil cosas, pero aquí estoy otra vez.

Esto que viene ahora no es un cuento, ni una tontería que se inventa mi desatada imaginación, sino la cantidad de cosas que he hecho desde hace unos días. Sinceramente, ha sido un puente inolvidable. Un acueducto más bien, porque la cosa se ha estirado misteriosamente… 😉

Necesitaría cientos de fotos para poder resumirlo todo, o lo que es peor…¡necesitaría cientos de horas para escribirlo! Para que de verdad pudierais sentir lo que pasó por mi cabeza. Todo comenzó el viernes 3 de diciembre. Ahí estaba yo, en traje y con esguince. Después de un agradable día de intensivo trabajo, me encontré con un gran amigo de Jaén en la salida. Bueno, me encontré a dos, pero sólo hablaba uno. Llopis y yo iríamos a un concierto mientras Sharky nos esperaría por ahí infringiendo los horarios de aparcamiento. Quedamos para comer con otro más. Probamos todos los tipos de hamburguesas del VIPS mientras Luque hacía bromas ininteligibles, que nos mantuvieron en vilo hasta el final. Un poco de Fisioterapia para preparar mi tobillo contra el abuso que iba a sufrir esa misma noche y ¡pin! la tarde voló. Cada momento que pasaba era un momento menos para entrar en el Palacio de los Deportes. No era un concierto normal; era el concierto que llevábamos esperando meses, y cómo no… fue –otro rollo-. Al principio nos registraron, haciéndonos sentir auténticos asesinos en serie, pero al traspasar la puerta volvimos a ser los barrieros de corazón que pagaron 40 pavos por disfrutar de tan profundas canciones. Un sitio realmente caro, debería ser ilegal cobrar 18€ por una copa de -cachi-, pero “en coto privado cazaré lo que me dé la gana”…

Pero bueno, llevar una pancarta y que la gente se hiciera fotos con ella no tenía precio, eso o conocer a muchos paisanos de Jaén y de toda España, sonreír hasta tener agujetas en la sien, bailar como si de Billy Eliot se tratase, o mejor, como la mismísima Sara Baras con delicias de flamenco, pasear con nuestro gorro o cantar hasta notar que ni el más mínimo sonido sale de tus cuerdas vocales es una sensación que será difícil de superar. El Barrio es un grupo que, si le das una oportunidad con un poquito de paciencia, te acompañará el resto de tu vida. Aquí dejo algunas de las mejores, como requiem por una magdalena, truco, yo soñé, crónicas de una loca o buena,bonita y barata

Después pudimos hacer diversos planes, pero salió el que salió y de todo se aprende.

El viaje camino a Jaén se hizo corto y divertido, al contrario que mi viaje vuelta de puente hacia Madrid… que siempre se hace triste y lleno de preguntas como ¿Por qué seré siempre yo el que me tenga que ir?

El puente tuvo compras de Navidad, mariscada, dos cumpleaños, regalos, más compras, una paellada, una barbacoa, casa rural, fiesta, tapitas, visitas a la gitana, entrañables momentos familiares… ¡Hasta cené de un chino! Jaja, nada mal eh… Fue un puente genial. No hay ciudades increíbles, sino personas increíbles. Puede que Jaén no sea la ciudad más bonita del mundo, sí bonita, quizá ciudad… aunque las tapas sí son las mejores eh… Dicen que Madrid es super tal, y super cual… vale, está bien, pero personalmente pienso que no para siempre. Como me dijo una amiga una vez: “Calidad de vida es vivir en Jaén, que vayas andando al trabajo o que tus hijos puedan ir solos al cole es un auténtico lujo…” Y eso me abrió los ojos. Barriero por El Barrio, y también barriero por lo que quiero mi barrio. Una cosa es lo que yo quiera, y otra dónde terminaré yo mis andadas… 😉

Contaría todo, pero es que no lo sabría explicar para que de verdad me entendierais… son experiencias inolvidables que no tendrían sentido si no hubiera sido porque las realicé con grandes amigos, con mi querida familia y con una niña muy, muy especial que me hace sonreír todos los días.

Espero que la Navidad sea, como mínimo, lo mismo que este gran puente. Eso sí, los buenos momentos no terminaron aquí… Llegué a Madrid y horas después cogí un AVE a Sevilla, ¿por qué? cosas del curro que intentaré contaros estos días…

¡Hasta pronto!

Alo

Recuérdame que te recuerde que aún no es tarde
21 octubre, 2010


Hoy mi capacidad respiratoria es menor, la temperatura de mi cuerpo sube y baja como el DragonKan, no duermo bien y lloro cada dos por tres (y no por ver En Busca de la Felicidad…) todo parece indicar que tengo un resfriado como la copa de un pino. Siento frío y calor en el mismo minuto que me da por pensar algunas cosas, porque ayer con fiebre no fui capaz: Vosotros, los cuatro pollos que me estáis leyendo, ¿valoráis que estáis como una rosa? Quiero decir, ¿estáis aprovechando que no teneis ningún problema de salud para aprovechar realmente el tiempo?

Y es que casi nadie lo consigue hacer. Aquí está el que creo el refrán más acertado de la historia: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”; y es una verdad como un puño.

Gracias a Dios, yo me pongo enfermo de higos a brevas, sin embargo… me doy cuenta de que nunca soy consciente de esa suerte, bueno sí, soy consciente cuando vuelvo a ponerme malo y entonces “ya es tarde”. Cuando me recupere (que espero que sea antes de la capea que tengo el sábado) diré el primer día:

“Wau, cómo mola esto de respirar y saciarte de aire” / “Fíjate, son las doce y aún no estoy cansado”

El segundo día diré:

¡Cómo no me he dado cuenta antes! La siguiente vez me cuidaré más, estar sano es genial, puedes hacer lo que quieras.

Pero a partir del tercer día volveré a salir de fiesta por la noche en manga corta, volveré a quejarme de que no quiero cenar sopa y diré que no tengo ganas de tomar una caña, que prefiero quedarme en casa, que “no tengo ganas”, volveré a perder mucho más el tiempo que debería estar aprovechando, ese tiempo que ahora mismo no puedo disfrutar, pero joder, ahora mismo ya “es tarde” otra vez. Es que los humanos a veces somos más tontos que un cepazo en un llano, y nos damos cuenta cuando empezamos a pensar en…

En aquel día que estuviste con cara larga en aquel botellón, ¿no te gustaría retrasar el tiempo para volver y disfrutarlo? En aquella noche en la feria, ¿recuerdas que te dedicaste a quejarte de todo? ¿no la echas de menos? Apuesto a que pagarías por volver a vivir ese día que estabas con todos tus amigos y que, por cualquier chorrada del momento, no disfrutaste. ¿Y te acuerdas de cuando…? ¿Y…? Infinidad de casos para mí y también para vosotros, mis queridos cuatro lectores.

Os animo a aprovechar cada momento, ¡porque luego lo echaréis de menos! Siempre nos damos cuenta cuando ya no lo tenemos, cuando ya no lo disfrutamos, o cuando ya no lo podemos disfrutar…

Por todo lo anterior, he pensado que debo actuar y hago un llamamiento a los principales inventores de este país: Quiero construir una gran máquina que en determinados momentos, te recuerde algunas cosas:

Que te recuerde que los amigos son para toda la vida, cuando alguien empiece a hablar mal de uno de ellos y te den ganas de reirte, y que, en ese momento también te recuerde que le debes callar la boquita.

Que te recuerde la mierda que es estar enfermo, cuando decidas quedarte en casa y no salir porque no te apetezca.

Que te recuerde lo mal que lo están pasando tus padres para ahorrar ese dinero que estás tirando cuando decides no presentarte a un examen,

Que te recuerde lo rica que estaba la comida de tu madre,  cuando llevas diez días seguidos comiendo los macarrones que cocinaste el mes pasado. Que te recuerde lo bien que vivías en tu casa, cuando te vas fuera de tu ciudad.

Que te recuerde que el 16 de octubre de 2010 sólo será una vez, y que el 17 de octubre de 2010 sólo te servirá para acordarte de lo que viviste el 16, pero no de vivir lo que te perdiste.

Que te recuerde que aproveches ese tiempo con esa persona, antes de que te des cuenta de que no iba a estar contigo para siempre

Que te recuerde que estar con aquella chica es lo mejor que te ha pasado, cuando te dé ganas de irte con esa golfa que te joderá la vida, y que te recuerde cuando quieras volver con ella que ya… “es tarde”.

Con o sin máquina, este post es para todos aquellos que echan de menos algo y ya no lo pueden disfrutar… A partir de ahora vamos a intentar aprovechar un poco más cada momento, que hoy no es tarde aún… 🙂

un abrazo a todos!

Alo,

Mamá, este niño es subnormal
9 septiembre, 2010


Fiesta de cumpleaños, 19:00, doce años; diez chicos, pocas chicas.

Nos encontramos en un lugar cerrado, con mucha luz. Mesas con papeles de colores, platos con comida revuelta, botellas de Fanta y CocaCola, tenedores de plástico, sandwiches de atún intactos en el plato, una madre intentando repartir la tarta a chicos que dicen “ya estoy lleno” y “no puedo más”. El suelo lleno de pelotitas de patata, después de la guerra de cada final de banquete cumpleañero. Papel de regalo en la esquina, donde encontramos las mochilas de los amigos que son de pueblo y hoy duermen en tu casa. En realidad… amigos no mucho. No, no te caen bien, pero a tu mamá su madre le cae genial.

Fiesta llena de niños con los pantalones sucios y sudados, después de todos los empujones, carreras y peleas. Fiesta de niñas en otro círculo con bonitos vestidos que su madre le compró el día anterior. No falta ningún invitado. Si a tu madre le cae bien su madre, estaréis invitados mutuamente a vuestras fiestas de cumpleaños, de lo contrario, olvídate. Por la memoria pasan las conversaciones de hace dos días:

“Mamá, voy a invitar a Juan” – “Juan no te invitó a ti” – (Fin de la conversación)-

Los regalos concentrados en el mismo metro cuadrado. Colonias del Rey León y libros. Exactamente las mismas colonias y libros que anteriormente le regalaste tú. Venganza de madre a madre. Recaditos. No podía sacar de la cabeza el momento en el que mi amigo Luis, diez minutos antes, me había dado su regalo… y mi shock no era por el regalo, sino por el comentario de mi mamá:

– “¡Ui, pero qué bonita colonia! ¿No te parece que huele genial chiquitín? ¡Dale las gracias a tu amiguito!” – .. Gracias-

Bien recuerdo que la tarde anterior, mi mamá me dijo: “Como tu amigo Luis te vuelva a regalar esa colonia de mierda, va directa a la basura”. – Cosas de mayores, no entiendo nada – Pensé.

Momento piñata. El mismo cabrón que ha soplado las velas de tu tarta antes que tú, intenta romper la piñata antes que tú: Jorge Coca Piña. Su estúpida sonrisa y su gran cabeza te hacen pensar que es la persona más tonta que has visto en tus doce años de vida… Sin embargo, su madre es simpática, y ahí está él haciendo el papel del malote de la fiesta mientras tu haces el papel de amigo de aquel retrasado. En clase solía dibujarle cuando me aburría, y aquí cuelgo el boceto para que le pongáis cara por si os lo cruzáis.

Empieza el ritual: Venda en los ojos. Ocho vueltas sobre ti mismo a gran velocidad. Chocolate – Nata – Cocacola – Atún – Ruffles Jamón y  Sugus hacen un cóctel explosivo en tu barriga. Tu objetivo es una caja, tu visibilidad nula, tu mareo considerable y los gritos de ánimo ensordecedores. Intentas que el golpe tenga fuerza moderada, tu padre no había parado de recordártelo en toda la tarde (“Recuerda que el año pasado le rompiste las gafas a tu primo Fran”) y tú no querías que las luces de tu cumpleaños fueran, otra vez, las de la ambulancia. Con decisión intentas mantener los pies en el suelo, una vez firmes y con cierta estabilidad, te decides por el primer golpe.

Zas. Primer fallo. Zas, segundo fallo. Tus amigos de verdad gritan ¡Derecha! para que a la tercera des en el blanco; los hijos de las amigas de tu madre gritan ¡Izquierda! para seguir riéndose de ti. Sin embargo, tu oído desarrollado te permite distinguir la voz del bien y del mal, y lo aprovechas. Sabes que cuando cumplas 16 años y te regalen tu primer iPod, tus tímpanos se convertirán en carne de cañón. “Quizá por eso en las discusiones de los mayores siempre se gritan -¡Qué!?- y – ¡Qué co__ me estás contando!- Problemas de sordera, simplemente.

Golpe hacia la derecha. ¡ZAS! Todas las chucherías caen sobre tu cabeza, y al suelo. Un héroe. Un líder. Así se debía sentir Spiderman besando a la pelirroja. Increíble. Ver a todos a tus pies te hizo sentir por primera vez la soberbia pulular por tus venas. Ellos se agachaban por las golosinas mientras tú sonreías para la foto que te hacía tu papá.

Una foto especial. Esa misma foto que subiste a Facebook diez años después y que titulaste: “Un líder desde pequeño, xD ”. Una foto distinta, con sólo dos personas etiquetadas: la primera: Jorge Coca, alias -el cabezón-, mi mejor amigo; La segunda: mi madre, que es una moderna, que tiró la colonia de Luis… y que nunca se equivoca: Jorge y yo seremos amigos para siempre.

(Relato corto no real, producto de mis delirios mentales:)

Apadrina a un cerdo
5 agosto, 2010


…una cabra, un panda o lo que te salga del tigre. Puedes hacer lo que quieras. Ahora todo es posible. Y aunque parezca mentira… sí, se puede apadrinar a un cerdo. Yo no lo he hecho… pero por lo visto es en plan Hansel y Gretel, lo apadrinas, lo crias, lo ceban con tu dinero, y luego te lo comes.

Hace poco, algún iluminado dijo que este Siglo era el de la conciencia ecológica, la implicación ciudadana y el del amor a la naturaleza. Cada vez hay más papeleras de colores y sabores, más movilizaciones y manifestaciones a favor de determinadas flores (no todas legales, pero sí todas procedentes del medio ambiente)

Nos encontramos también más plataformas que le chupan el culo a Greenpeace para ver si cogen algo de fama y dinero para ¿ayudar más a la naturaleza? Ja, ja… Una buena parte de ellas quiere gran parte de ese dinero para lucrarse y comprarse una casa de 2 kilómetros cuadrados, eso sí, en el bosque eh, que para eso somos verdes.

Ahora uno de los temas principales es si deberían tener derechos los monos. También está de moda salir a la calle a lloriquear y liarla parda por cada tema, por el hecho de quemar y romper cosas. “¡Cabrones, meteos el plan Bolonia por los C…!” Gente culta y formada conocedora de sus derechos, como el enterao de este vídeo a partir del minuto 2:04…

…”¡Las ruvias no somos tontas!”

… o incoherencias como: “¡No al maltrato animal, sí al aborto”! (¿?)…

Qué le vamos a hacer. Así son las criaturillas que ha creado y malcriado este sistema de “pasas de curso con cuatro” y “no ponemos ceros en los exámenes para no traumar alumnos”; Gente floja, no trabajadora. Personajillos que podemos calificar como Hombres-abeja, porque tienen una vida paralela a estos bichitos: Sólo se mueven para ir a por polen.

Esta sociedad no está como para tirar cohetes precisamente, pero bueno, seguiré escribiendo posts siempre y cuando haya esperanza… y a esperanza me refiero a que haya tuertos en este país de ciegos. Me quiero centrar en otro tema, que es el amor a la naturaleza, y más concretamente en el apadrinamiento de animales que antes hemos mencionado. No sé, pagar 50€/mes… Sinceramente, me parece algo injusto, y no es que esté en contra de los animales (al contrario, me gustan mucho) pero estamos siendo crueles, muy crueles. ¿Ah sí? ¿Y eso por qué?

Pues bueno, Sobre todo, porque no estamos teniendo en cuenta las millones de personas HUMANAS que se están muriendo de hambre… y no sólo allí lejos como se ve en la tele, no sólo allí en África, sino a tres metros del portal de tu casa. En las escaleras de tu entrada de Metro. En la puerta de la Iglesia por la que pasas diariamente. En la entrada del supermercado donde te gastas tus 12€ en cera para que tu cabello luzca con aspecto cool y moderno. Pobre gente que está en esos sitios que cruzas cuatro veces al día e ignoras las cuatro veces. Pobre gente, casada con la soledad, que encuentra su pan de cada día en miradas de desprecio y su postre es la desgracia que les ha presentado la vida de vivir en la habitación triste con más posibilidades; la ciudad y todas sus esquinas.

En una página cualquiera de apadrinamiento de animales nos podemos encontrar este copy:
“Un apadrinamiento supone, por muy poco, que un animal pueda vivir de una manera medianamente digna, que pueda comer, ser atendido por una clínica, o ser vacunado cuando lo necesite. Anualmente se remitirá una foto del animal. Cada 4-6 meses se remitirá una carta con las últimas informaciones del animal. Puertas abiertas del albergue para visitarlo.”

¿Qué pensaría de esto una madre que no tiene dinero para alimentar a sus hijos? Ciertamente, creo que le marcaría la frase de “que un animal pueda vivir de una manera medianamente digna”… qué pena, ¿Acaso ellos son menos que los animales? Paraos a pensarlo durante unos segundos. Está claro que todos somos libres y cada uno puede hacer con su dinero lo que le dé la gana, es cierto y es una decisión personal. Pienso que es mucho mejor apadrinar animales que, por ejemplo, tirar gastarse 210.000€ en un reloj, modelo único en moneyland. Pero estamos tratando el tema un poquito más allá.

Una vida humana vale infinitamente más que la de todos los animales del mundo, pero como todos sabemos las palabras vuelan, así que desde aquí hago mi pequeña proposición. Sé que todos tenéis en mente a alguien que tiene poco o nada, y que soléis encontraros pidiendo en la calle. Por eso propongo que, de vez en cuando, ayudéis un poquito a esa persona. Algo de dinero, incluso comida. No sé, alguna monedilla que diariamente os encontréis en los bolsillos… y hagamos un poco más digna su dificil vida. Hay una campaña para concienciar que me gustó mucho de No Hunger para pedirle a Al Gore que hiciera una película del hambre en el mundo. Sin duda, un intento frustrado más de mejorar un poquito el mundo.

No cuesta nada. No, no te cuesta nada. No te excuses. Mírate y míralos… Has sido un afortunado en la vida por tener lo que tienes y por nacer donde has nacido. Creo que ser solidario es algo bueno y vale la pena intentarlo. 🙂 Si no estás de acuerdo conmigo no pasa nada, siempre podrás seguir mirando por ti, apadrinando a un cerdo…

¡Empecemos hoy el plan!

Llegó lejos porque estaba enchufado
24 junio, 2010


Esta frase me la suelo pasar yo por… la nariz. Me parece que nada más lejos de la realidad. Existen los enchufes en todos los ámbitos de la vida, está claro. Todo el mundo conoce a alguien que alguna vez le ha dado un trato favorable, y bueno… a veces jode, pero ya está son cosas que pasan.

Estás esperando en la cola del DNI desde las 8:00 de la mañana, porque aún tienes 12 años cuando tenías la foto y te avergüenza llevarlo. 8:00, 9:00…ya son las 12:00, has llegado a la mesa que llevabas mirando, como presa de jaguar, desde hace 1 kilómetro. Estás preparando tu dedo pulgar para dar el planchazo sobre la tinta y…
mássss
– ¡Qué pasa Pepi! ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás? Ui pero qué bien te veoo..-
Una señora se avalanza sobre la mesa con una tribu de niñatillos. ¡Ups! Me has pisado chavalín…
– Nada Juan, aquí estamos que venimos de pasar un día de compras y hemos pasado por aquí y cucha, si está Juan, y nada, venimos a renovar el DNI que nos pilla de camino…
– ¡Por supuesto Pepi! Faltaría más. A ver perdone, sí, usted, (yo), a ver si puede echarse un poco hacia atrás que no cabemos.
(Claro que no cabemos estúpido, porque esta tribu sobra y tú también)

Sonríes con tu cara falsa, te echas hacia atrás fijándote en la cara del tío que está a tu espalda, y en su mirada de cabreo sientes una comprenetración que ni Villa – Torres, y nada, esperas otra media horilla eh, que tampoco se ha muerto nadie y así haces piernas, que estamos en plena operación bikini.

Son pequeños enchufes que nos encontramos día a día. Sinceramente, me gustaría saber qué se siente, porque cuando escribimos estos post es cuando nos damos cuenta de que sólo nos acordamos de cirscuntancias de los demás, y nunca de alguno que nos haya pasado a nosotros…Pero quiero hablar sobre todo de los enchufes profesionales, y de la frase que lidera este post.

Hay gente que entra en grandes empresas, en mi caso grandes agencias de Publicidad, por algún enchufillo. Bueno, es que no me parece mal. Mi humilde consejo es que hay que moverse chavales, echarle cara. Eso sí, no es real que haya gente que triunfe por haber entrado en una empresa por un amigo de amigo, de amigo. Tu entras, vale. Pero si has sido un manta en la vida, lo eres, y lo seguirás siendo… y en cuanto tu jefe tenga una mínima excusa, estás en la puñetera calle. Eso sí, habrás experimentado el cielo de una gran experiencia.

Ahora tienes una experiencia más y un enchufe menos. Hay pocas oportunidades buenas en general, ya no sólo laborales, sino de todo en general. Como se suele decir, “Hay pocos trenes”. Recomiendo trabajar y hacerlo como si tu vida dependiera de ello… y disfrutar. Al fin y al cabo, vamos a pasar trabajando la mitad de nuestra vida. Sí, la mitad en un despacho, una oficina, una tienda de ropa, en un camión… así que, ¡qué menos!

Ánimo para los que curramos en verano! 😉

Multa de 120€ a ciudadanos con mal carácter
20 junio, 2010


120€ de multa… o más, en realidad creo que pondría mucho más.

120€ de sanción para las personas que van siempre de mal humor, que se quejan constantemente, que amargan el día a los demás, que son pesimistas y que ven que la vida sólo tiene un lado: el negativo. Estas multas van dirigidas a aquellas personas que uno, cuando se levanta por la mañana, reza para no cruzarse… porque de lo contrario borrará la ilusión con la que te diriges a trabajar, la ilusión con la que te pones tu cafecito y todas las sonrisas que Dios te tenía reservadas para ese día.
amargados

Es de los primeros cambios que haría si de mí dependiera toda la legislación y control de la sociedad. ¿Lo peor de todo? Que llenaríamos las arcas. Es una pena que haya tanta gente así, y que gracias a ellos, la otra mitad de personas pasen un mal día, o pierdan la ilusión, o las ganas, o… lo que sea.

“Buenos días Marquitos, qué tal?” – “Buenos serán para ti” – “Vengaaa.. no te hagas el duro, ¿cómo estás? “Bastante mal, vaya trabajo de mierda tenemos, lo que deberíamos hacer es irnos a tomar por culo a otro sitio” – “Bueno, tampoco te pongas así, por lo menos tenemos un trabajo, tal y como está la vida, es de agradecer…” – “Venga no me jodas, que lo que cobramos me lo sacaría yo recogiendo fresas en una semana” – “jaja, venga…” – “No te rias, no es gracioso… ¿qué te hace estar tan alegre?” – “Pues mira, tengo unos ahorrillos para hacer un viaje con mi novia a Malta y la verdad es que ¡me muero de ganas!” – “¿Malta? pero por favor, dónde tienes el gusto, ese sitio es una mierda… además, tienes que hacer transbordo y te van a perder las maletas, y seguro que vas a tener problemas con la gente de allí, y bla, bla bla bla, porque blablabla…¡bla bla…!”

¡Zas! ¡120 pavos por amargado, Por aguafiestas y por mala sangre…! Multado por daños y perjuicios. Por todo lo que está causando de forma negativa a las personas con las que convive. Vale, puede ser que sean personas que tengan muchos problemas, pero es que la mayoría de esos problemas surgen de su mal genio. Aún así, os animaría a tener mucha, mucha, mucha paciencia con ellos.

Simplemente, escribo esto para que pensemos un poco, y nos demos cuenta de que muchas veces un pequeño gesto, una pequeña sonrisa, puede hacer que sea un día mejor para alguien. Como nos dijo Movistar hace poco con un excepcional anuncio, la gente necesita sentirse cerca de la gente, para qué vamos a hacer las cosas más difíciles aún, si entre todos todo va a ir… mucho mejor 🙂

Un nuevo producto ve la luz: el pendiente Powerpuñetas
19 junio, 2010


Lo he visto claro. El pendiente Powerpuñetas será el boom del 2011. ¿No lo conocéis? ¡No estáis a la última! Os explico, leed con atención porque no tenéis tiempo que perder, una vida cool se acerca…

El pendiente Powerpuñetas es un pendiente que viene con un ser invisible que vive dentro de él, y que hace de guardián protector del que lo lleva. Hay un ser protector para cada pendiente, al que se le puede poner un nombre (los más comunes son Pepe, Loles y Jessi) y se encarga de mejorar la suerte del que lo porta.

Tiene una serie de tareas y beneficios extrasensoriales. Las más destacadas son la de apartar las mierdas del camino que el usuario/portador esté a punto de pisar, de mejorar la vista, de aumentar las posibilidades de conocer a una chica rubia con yate y chalet en Marbella, de que tu coche sea adecuado para circular por Júpiter y de que tu futura hija sea la descendiente de Madonna la mamona. Tan sólo tendrás que pagar tropecientos euros en la tienda más cercana.

Es que tiene pelotas la cosa.

No había ya bastantes tonterías en este mundo como para que encima traigan más. Cansado ya de los engañabobos personales, que prometen beneficios milagrosos ( Por ejemplo, los puñeteros que se hacen llamar “curanderos”, que te prometen que se te curará la alopecia si te bebes el caldo que le ha sobrado del cocido de su prima Loli, a cambio de mil euretes…) ahora vinieron los engañabobos materiales: Las Power Balance.

Esas pulseras que te hacen un ser equilibrado y protegido del amenazas externas… venga, por favor, que no nos hemos caído de un árbol. Sin embargo, y para mi asombro, se han vendido más de 300.000 unidades, vamos, 300.000 pimpollos que se han gastado lo que un trabajador medio gana en un día. Lo que hace la publicidad y los famosos en la tele.

La gente necesita creer en sí mismo, pero busca fuera de ellos mismos la solución. Recuerden que “El hábito no hace al luchador”, y que si me ponen el traje de Bruce Lee y me meto en una pelea, no sólo voy a cobrar, sino que después de haber recibido la caja de las galletas me voy a ir en mindinguis a mi casa. Esto no deja de ser puro Marketing, inventar necesidades, y sugerirles que las solucionen. Básicamente, en el mundo es la Power Balance lo que en la película de Space Jam es la bebida Secreta de Michael Jordan. (Aquí les dejo la parte de la película por si no la han visto, a partir del 2:27). Muchos necesitan un condicionante externo para creer que pueden, sin embargo, quien puede hacer algo o no, eres tú.

Ah, por cierto, si alguno de los 300.000 pimpollos está interesado en comprarme los Powerpuñetas, que me diga…

Los power

La Felicidad se la ha inventado CocaCola
18 junio, 2010


No es la primera vez, ni la última, que me encuentro con gente que piensa que la felicidad plena no existe, que es un cuento para que la gente sea buena, se porte bien y estabilice su vida… que la felicidad “se la ha inventado CocaCola”.

Cocacola-felicidad
En parte, a esta gente les voy a dar la razón: La felicidad no existe… para las personas que no la buscan. Creo que la felicidad, como último fin de los seres humanos en el mundo, es difícil de conseguir… y prácticamente imposible para las personas que se conforman. ¿Por qué? Pues no lo sé exactamente, pero el premio más buscado por la humanidad no lo iban a dar fácilmente, ni se iba a poder comprar en cualquier tienda. (Esto me recuerda a una broma que siempre dice un amigo: “El dinero no lo da la felicidad, pero prefiero llorar en un Ferrari”)

Esa es la clave, la felicidad es accesible a todos nosotros. Como intangible, se separa de lo material ¿Y qué? Pues que conseguirla no depende de las riquezas que tengamos, sino del esfuerzo que realicemos por encontrarla. Se ha dado el caso de gente con billones de dólares, fama y poder que son grandes amargados, que han llegado incluso a quitarse la vida. También el caso inverso, personas sin nada, que viven en la más extrema pobreza, que son felices. Podría servir la frase de “La felicidad no es tener todo lo que quieres, sino querer todo lo que tienes” y no sólo material, sino trabajo, familia, amigos…

Y esa búsqueda, ¿de qué va? ¿Qué hay que hacer? Pues bien, si yo supiera la forma para ser feliz la hubiera patentado y sería muy rico (feliz no sé… jeje). Sin embargo, eso depende porque la felicidad depende de las circunstancias de cada uno. Leí en un libro de mitología griega que decía que los dioses griegos eran dioses porque habían encontrado la felicidad, entonces claro, no querían que los hombres la encontraran y discutieron para ver dónde la podían esconder; “Enterrémosla en lo más profundo del océano” dijo Poseidón, el dios del mar. Sin embargo se declinó esa idea porque seguro que algún humano la encontraría. “En lo más alto de la montaña más alta” dijo Eolo, dios del viento. Se rechazó porque un gran alpinista la podría encontrar. Entonces el gran dios Zeus dijo: “Escondámosla dentro de los hombres, ahí seguro que no la buscarán jamás”. Y es que muchas veces, mientras más cerca tenemos algo más nos cuesta verlo. Como decimos en mi tierra “Si es un gato te come y si es una p. te f.”

Sólo he visto dos vídeos de periodistas que llegan a los colegios de infantil y les preguntan a niños de guardería que qué quieren ser de mayores. En el primer vídeo una niña dijo “Quiero ser veterinaria y que una bomba de destrucción destruya mi colegio”. En el segundo vídeo otra niña dijo “Quiero ser feliz”. Nos quedamos con el segundo… ¿no?