Archive for the ‘Hazañas’ Category

Cartas a Dios. La película.
3 abril, 2011


Verme a mí escribiendo sobre cine es igual de probable que ver a Florentino Pérez regalándome un chalet en La Moraleja. Improbable, sí, pero no imposible. Retando a la probabilidad, escribo este post de una película que me removió tanto como para interrumpir “Cadena de favores? en el tren de vuelta a casa, y ponerme a escribir una entrada del blog, con el agravante de que tengo más hambre que un perrillo chico. Vamos allá.

Este jueves me invitaron a un preestreno, como todas las semanas, por cortesía de mi empresa. No suelo tener mucha suerte, y acostumbro a ir a películas dignas de sobremesa dominical de Antena3. Movido por el ocio y tres acompañantes más, me decidí por ponerme en camino hacia el cine. Una película me esperaba, su nombre original es “Oscar et la dame rose”, pero llega a España como  “Cartas a Dios?. Esa tarde había mirado algo por internet, bueno, lo intenté… pero poner ese título en Google solo generó miles de resultados de webs de autoayuda. Aún así, seguía dispuesto a ponerlo como el plan para esa noche.

Ya en el vagón del metro, me decidí a mirar el cartel de la película en la que iba a invertir mis dos próximas horas.

A la par que saqué la entrada de mi chaqueta, una señora decidió frenar su carrito con mi pie.  Empujones, agobio, más empujones… no fue el momento apropiado. Condicionado por el ambiente hostil del transporte subterráneo un prejuicio precipitado cruzó mi mente…“Verás como esta película me arruina las palomitas?. Salí a la calle, tremendamente aliviado, y me aparté de la masa para esperar a Pedro, Guille y Sofía.

Volví a meter la mano en mi bolsillo para confirmar que las entradas seguían ahí. Efectivamente. Ahí estaban, arrugadas como la camisa de tu primera colada. Fijé mis ojos. En el cartel aparecía un niño con un pañuelo en la cabeza, junto a una mujer. Tras ellos, un ambiente lúgubre y triste, oscuro, vacío. La mítica casa de terror y la sensación de que había olvidado los pañuelos en casa. “Parece ser que los necesitaré? –Pensé.

Nos acomodamos como pudimos. Entró el director de la película, Éric-Emmanuel Schmitt,  y comenzó a hablar… y me quedaré con alguna de sus frases durante mucho tiempo. Palabras que entraron en mi cabeza como si llevara mucho tiempo esperando a que alguien se atreviera a citarlas. Todo empezó con su comentario en francés, traducido por su acompañante: “Que sepan que preferiría hablar al terminar la película, pero prefiero hacerlo antes porque al acabar toda la sala estará llorando?. Pensé que poca gente hubiera conseguido empezar mejor, nadie quitaba el oído, y nadie pudo evitar conmoverse cuando introdujo la película: “Es una tragicomedia. He intentado conseguir algo que es muy complejo, que ustedes vean el mundo a través de los ojos de un niño con una enfermedad, ellos tienen la humildad de aceptar que no saben, aprendamos…?.

…Y ¡zas! Luces fuera. Comenzó la película. La sala enmudeció por momentos, pero hubo algunos comentarios cuando vimos que la proyectaban en versión original… es decir, en francés y subtitulada en español, para que la pudiéramos seguir.

Salimos del cine.

Desde que entramos habían pasado prácticamente dos horas. Dos horas en las que había reído a carcajadas, como en casi ninguna película lo había hecho. Dos horas, en la que he aprendido a ver cosas que para nada me planteaba. Dos horas, en las que se te acaba escapando alguna lagrimita que otra. Horas que van pasando mientras piensas “que no se termine?. Eché de menos una banda sonora que hiciera mucho más hincapié en los momentos clave de la película, creo que se podría haber aprovechado un poco más, y que se podría haber sacado bastante más provecho del cartel, pero…  al margen de eso, pocos minutos fueron los que me bastaron para juzgarla como una de las mejores películas que he visto en mi vida.

Lo siento, pero no pienso contaros ni un solo detalle del guión, ni siquiera de la presentación, ni del niño. No voy a contaros nada de nada. Es más, os recomiendo que os metáis en la sala sin ver ni siquiera el tráiler… yo no lo hice, yo no esperaba nada, yo no vi realmente en el cartel lo que iba a sentir en esa sala… y la sorpresa fue mucho, mucho mayor. Supongo que en una o dos semanas como mucho estará en nuestra cartelera. Yo sólo os puedo recomendar la Versión Original, porque no me fio mucho de los doblajes… si los buscáis, los hay. Y naturalmente que la veáis en el cine. Niños como Popcorn, Peggy blue, Einstein, Bacon u Oscar, nuestro pequeño protagonista, os harán ver la vida de otra manera.

Mis mejores deseos para esta película tan divertida, tan profunda, tan emotiva y tan cargada de valores. Muchísima suerte.

Tu nieto es un sinvergüenza
10 marzo, 2011


Dicen que la excusa es la armadura más fiel de los cobardes, después de haber atacado por la espalda. La madre que los parió… es que estoy totalmente de acuerdo. No niego que yo la haya usado alguna vez para intentar evitar las consecuencias de una mala acción, yo… y todos vosotros también, pero de todo se aprende. Llega un momento en la vida en que, lejos de la frivolidad, hay ciertas cosas que pasan a importarte un jodido pepino. ¿Por ejemplo? Bueno, pues hay muchas cosas… pero entre otras y destacando en primerísimo lugar: La mentira.

La mentira desde fuera es algo deprorable, penoso e incluso lamentable. Es una pena, porque ahora te das cuenta de que destruye amistades, parejas y matrimonios… ¡Joder! Y si rompe todo eso, ¿para qué se usa? Pues básicamente sirve para crear amistades irreales, fortalece el punto de vista del aparentar y te convierte en el comercial del jodido diablo, porque mientras más la usas… a largo plazo más arde tu triste imagen.

Algunos Community Managers la usan para algunas empresas, y como en la vida real, empiezas a crear una bola de mierda que se acaba viendo a la legua y saliendo por tus ventanas… eso acaba oliendo, y ¡zasca! Te ves más solo que Charlie Sheen, y tu empresa acaba como el Windsor.

Todos, insisto, t-o-d-o-s hemos mentido más de mil veces. Todos nos hemos excusado. ¡Claro que sí! Mira, acuérdate cuando eras pequeño… ¿Te acuerdas de tu primera confesión? ¡Yo tampoco! pero me jugaría el cuello a que dije: “Hola Señor, soy un mentiroso compulsivo, me he pegado con mi hermano, he dicho palabrotas y no he recogido mi habitación”. Sí, por este orden. La mentira estaba ahí porque es una cosa que está mal, lo sabíamos. Esto demuestra que cuando somos unos simples mocos, somos capaces de ver la realidad mucho mejor de lo que la vemos adulta… ¿La razón? Pues no sé, supongo que tanta TV nos está volviendo gilipollas profundos, o demasiado listos, tan, tan listos… que decimos que “no siempre es malo mentir”.

Ahora… ahora es cuando te estás imaginando aquella pufa que metiste cuando vivías tu más bella infancia. Vale, joder, ¡vale! Yo debía ser un mentiroso compulsivo, lo reconozco. …Abuela, ¡Sí!¡fui yo el que rompió tu bonita maceta y no el perro! El perro era incapaz de mover una pelota, ¿cómo crees que tiraría todo el macetero? ¿Pues que querías que hiciera? Me empecé a motivar después de ver un capítulo de Oliver y Benji y, sintiéndome con la fuerza infernal del gitano de Marc Lenders, golpeé aquél balón como si tuviera un hijo en la cárcel. ¡FOOOOM!..¡Crassssh!

No sé si acordáis de cuando rompisteis vuestro primer plato, vuestro primer jarrón… jaja, buenas risas te pegarías viéndote si eso estuviera grabado en algún lugar. Es divertido recordar que probablemente en el momento crucial de la caída del jarrón, abriste mucho los ojos y simultáneamente intentaste que no cayera, acercaste tus manos, pero al ver que era inevitable te alejaste vilmente… cerrando los ojos y tapándote los oídos como si eso aún te pudiera salvar. ¿Salvar? Vaya… salvar de la torta que te ibas a llevar 10 segundos antes de escuchar tu castigo.¡Zas!

Y a la cama más caliente que ____________________ (acaba esta frase si quieres, porque gracias a ZP ya no puedo acabarla con “…que el cenicero de un bingo”)

Hay veces que fue injusto porque no nos pillaron y salimos tan panchos, otras fue justo porque nos llevamos una merecida reprimenda. Aún recuerdo que de pequeño era un tanto travieso. Reconozco ahora que  muchas tardes salía con mi hermano pequeño al balcón para cuidarlo.

Pasaban los minutos, y como cuidar a mi hermano era realmente aburrido, me dedicaba a escupir a los pobres viandantes. Me pareció divertido hasta que me asustaron los alaridos groseros que el portero me gritó desde la otra acera… (Mi portero, gordo y calvo, me infundía un terror enorme, pensaba que él era el hombre del saco con el que mi abuela me acojonaba cuando estaba cabreada conmigo)

“¡Eh! ¡Niñato! Te vas a enterar…!”

Hábilmente, utilicé mi dedo para inculpar a mi hermano pequeño. Puse cara de “es un rebelde y no he llegado a tiempo”. Sin embargo, pensé que mi plan iba a ser descubierto cuando miré al enano y vi que estaba asomado saludándolo efusivamente con una sonrisa de oreja a oreja.

Menos mal que al portero se le enterneció el corazón y, no sé si porque se lo creyó o por simple clemencia, decidió no arrancarme la cabeza de cuajo. Un alivio. Temía acabar de primer plato en la casa de los hombres del saco.

En realidad, dicen que una persona suele mentir una media de 3 veces en una conversación de 10 minutos. Joder, desde que sé esto no paro de rayarme cada vez que hablo con alguien…

– Jaja, ¿sí? ¡Qué way tiene que estar eso!

– Siii, mira, yo tengo un amigo que…

– (…Ahí me va a colar la primera el cabrón)

Y es que la mentira tiene tantos matices como personas habitan en el planeta, ¿por qué? Pues porque todos la usan. Dicen que las mentiras piadosas no son malas, y recuerdo que me lo dijo un adulto cuando yo era un enano, después de una conversación veraniega de mayores de la que estaba muy pendiente. Batido de fresa en mano, no había frase que no analizara mi pequeña mente infantil… No fue así exactamente, pero no dista demasiado de esta. Empecé a escuchar:

– … Pues al final resulta que de la bomba que llevaba se cayó al barranco, y después de dormir la mona, ¡se lo encontraron rodeao de zorras! Ja,ja,ja…

– Vicente, ¿tienes amigos que hacen bombas?

– No, Alvarito

– Pero Vicente, debía ser una bomba muy grande para que del peso se cayera al barranco, ¿no?

– Alvarito, no me refiero a ese tipo de bombas, vete a jugar con tus amigos

– ¿No es de las que explotan?

–  No, suelen explotar los domingos nada más levantarte, pero tú no tienes que saber de eso que eres muy pequeño (risas de los mayores)

– ¿Tu amigo era soldado?

– No

– ¿Tu amigo el soldado trabaja en el zoo?

– No

– ¿Y canta nanas?

– ¡No! ¿Por qué?

– Porque como duerme monas…¿Cómo son las monas?

– Peludas. Vete de aquí.

– ¿Y las zorras no le mordieron?

– ¡Niño que te vayas a tomar por c…! (Y más risas de los presentes)

No entendía nada, la verdad. Ahora pienso que menos mal que no me explicó lo que todo aquello significaba… ¡menos mal que me mintió el bueno de Vicente! Pude continuar con mi aprecia y atareada infancia…

Pude seguir puteando al portero, rompiendo macetas, enemistándome con perros, preparándole mantecados a los Reyes y leche a los camellos, diciendo que de mayor no me iba a casar porque no me gustaban las niñas, comiendo del azucarero a cucharadas, llamando a casas de desconocidos para preguntar por Epi y Blas, asustando al gato para ver cómo se le hinchaba la cola y escuchando las mentiras que mi abuela le contaba a sus amigas: “Pues mi nieto un cielo”.

La madre que me parió abuela, ¡no seas mentirosa!

Protegido: Perdona, ¿me pones un par de cafés?
13 enero, 2011


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Manual: Cómo disfrutar en Pamplona
7 octubre, 2010


Lección 1: Repitiendo el mismo plan, pero con toda la clase.

Básicamente, he intentado resumir lo que ha sido para mí pasar un fin de semana en Pamplona. Y es que los días 1, 2 y 3 van a estar marcados siempre por aquel plan que puso de acuerdo a más de 25 personas.

Cuando es tanto lo que has pasado en un lugar, las sensaciones que vives al volver son prácticamente inexplicables. Cuatro años parecen poco, pero vivir desde mis diecisiete a mis veintiún años allí marcará para siempre mi forma de ver las cosas.  Dificil de comprender para la gente que estudia en sitios más fiesteros, incomprensible para aquellos que piensan que de una ciudad pequeña “te cansas en nada”. En resumen, la gente que nunca ha escuchado “un pintxico de txaca me pones”, “bajera”, “Jambo”, “Vamos pues”, “¿Cómo así?” y un largo repertorio de los P.T.V. (Pamplona de toda la vida). 48 horas que me supieron a gloria (no a una Gloria en especial eh, a cualquiera)

Salí de Madrid sobre las 16:30 y llegué sobre las 22:00 de la noche, subí en el mítico bus PLM con Lorena Domínguez. El viaje estuvo genial, la verdad. Se hizo muy ameno. Ella me ofreció probar su bocadillo de bacon, jamón de York, queso y mantequilla –Vaya, otra niña con las modas de comer sólo cosas light- pensé mientras rechazaba darle un bocado, pensando en que pronto abriría esa bolsa de gusanitos que llevaba debajo del asiento… sin embargo, nunca lo hizo.

Sinceramente, creo que nunca he hablado el idioma de mis tripas, pero logré escuchar un “vaya retrasao de dueño tenemos, como vuelvas a rechazar algo de comida te aseguro que te vamos a reventar so hij…”. Y justo ahí algo interrumpió mi audaz interpretación; era un sonido constante con agudos y graves, entremezclados con gritos y tambores… ¿pero qué…? Y ahí estaba: la música del iPod de Lorena, divertidamente decorado.

Entre mis canciones de flamenco/pop y las suyas de dance/house alternativo pasaron las horas, y nos encontramos entrando en la gran estación de autobuses de Pamplona. Una amiga de Lorena le recogió y yo allí me quedé esperando al gran Zarauza, que venía a recogerme. Mientras pasaban los minutos me dedicaba a mirar a la gente que pasaba por la calle, simples desconocidos para los que yo también era un desconocido…¿para todos? No. Resulta que había un par de buenos cabrones muy cerca de mí en la estación escondiéndose para que no les viera: El negro y Luis, un par de buenos amigos que me dijeron que ese fin de semana no podrían venir; fue la mejor sorpresa de esa noche, sin duda.

Llegó Zarauza, andamos unos 3 kilómetros hacia el coche (dudo que mi casa estuviera a más de 1 kilómetro, pero siempre es especial andar por Pamplona con una maleta y una temperatura agradable que te escarche las cejas y paralice las extremidades). Después de una conducción segura y una conversación sobre el pasado bélico de Camboya, llegamos a casa de mis excompañeros del año pasado: Los cuatro fantásticos; Ale, Paco, Cesc y uno que no quería irse a vivir conmigo el año pasado, pero que me cae bien igual. Sin duda, fue un recibimiento bestial. Todos nos quedamos contentos, y digo todos porque a mí me alegró verlos y a mis tripas les alegró saciarse con la pizza que nos tenían preparada en el horno. Al dente.

Increíble, 100% de efectividad. No quedó nadie dentro del piso a la hora de la fiesta, algo que agradezco, porque sé que algunos tenían cosas más importantes que hacer… y nada, todos hacia Yamaguchi. El mítico parque donde esperaba gran parte del aula4, convocada esa noche a las 00:00, una convocación mmm… que podemos llamar cansina, después de dos semanas con mensajes de Facebook a punta pala… pero ya está, había llegado el momento. A 200 metros no me lo podía creer, -“debe ser que tengo la mirada cansada, después de tantas horas de viaje…”- pensé. Pero no. Mi vista estaba sana como una manzana, allí estaban los que eran: 5 personas. Más que una convocatoria del Aula4, parecía que era del aula 4 gatos.

La primera chica que vi fue mi querida y admirada jefa Leti T, presidenta y encargada del departamento estratégico de la Octava Casilla; fue el primer gran reencuentro. Detrás algunas figuras como Pedro Salazar o Pedro Varela, distinguible de lejos por su sudadera verde astral… habíamos estado tanto tiempo juntos en Madrid que ambos reconocimos que la ilusión de nuestro reencuentro “tampoco era para tanto”.

Idoia allí estaba inaugurando la zona VIP de Yamaguchi, supongo que para la gente de Pamplona de siempre le costará mucho más aún quedar en ese parque… por eso agradecemos aún más su presencia. Allí estaba con Isa Barcáiztegui, que no paró de sonreír en todo el rato, todos sabemos que estas cosas le hacen especial ilusión; estaba feliz y se le notaba,. Sus conversaciones con Elena Beruete debían ser de lo más entretenidas. Silvia Lorrio nos contaba sus planes mochileros futuros, corre el rumor de que puede ser la nueva presentadora del programa “Un país en la Mochila”, crucemos los dedos para dar este salto de calidad a la televisión. Rocío y Laura se divertían viendo a Juanfer decir tonterías sin parar (eh, SIN PARAR). Por si alguien se perdía, el referente de la noche eran 5 puntitos blancos en la oscuridad: la sonrisa de Lucía Arruti, cuya receta de pasta de dientes es secreta para conseguir ese efecto reflectante.

En realidad, parecía que el ambiente no podía mejorar…me equivocaba; La llegada de las parejas Xexe (ieeeh) Lara, Ane y Borja fue tan laureada como la llegada de Astérix y Obelix de las doce pruebas. Leyre ponía el MÁS en una celebración que solo estaba siendo perjudicial para aquellos que se la estaban perdiendo.

En cuestión de minutos aumentamos la edad media del parque en un 200% y allí estabámos el ciento y la madre. Gente de lo más cool nos dio alegrías el fin de semana, Sarita, Nuria, Mars, Martuka, Beita, Sara Ibiricu, Asier, Colmenero, Aristu…sin embargo son protagonistas del post del sábado, el viernes pues… en pocas palabras: Abrazos, besos, copas, risas y paseos… los paseos que los amables cuerpos de seguridad del estado nos sugirieron dar: nos disolvimos como el Nesquik.

Nos volvimos a encontrar todos al otro lado, (donde yo personalmente nunca había estado, y tan a gusto…). Allí todos juntos con total tranquilidad. Janet nos recordaba que la palabra “digo” pasará a la mente de toda la clase y hacía una cosa todo el rato, ah sí, gestualizar. Patricia Diaz iba con Lorena, que tardó en llegar, Andrea se retrasaba… (supongo que será parte de la filosofía de los Sancho) pero no falló, Sofía Hasboom se hizo esperar como la gente importante, pero pudimos disfrutar de ella todo el sábado. Después de tanto reir, discutimos si íbamos a Pachá, Catz, Kapital, SuperMartxé… y nos decidimos por Marengo.  Y allí pues qué puedo decir… yo me lo pasé como Homer en la casa de la gominola de la calle de la Piruleta, y seguro que todos también. Se pudieron ver caras por allí como la de Elena Angulo, Marta Lucas, o al mítico Guille Alonso alias “el portero”, porque siempre cierra las discotecas.

En realidad, la siguiente vez intentaría hacer un paréntesis de una cosita que me pasó, y estuve algo de tiempo con una actitud distinta de la que pretendía y la cara rara… pero bueno, no todo sale siempre bien 🙂 Personalmente, me reencontré con mucha gente especial, que ellos saben quiénes son, y aprovecho este post para decirles que me encantó estar con ellos un tiempecito más… y bueno,  el viernes salí de fiesta con mis amigos de allí y la gente del Aula4… ¡No se puede pedir más!

…Bueno sí, -¡Ponme otra copa!- 😀

Siento si he olvidado a alguien, pero yo también fui de fiesta (…) y algunas cosas pues, las mantengo en Stand By en mi subsconciente 😛

En cuanto pueda escribo el post del sábado, que fue en el que estuvimos más rato juntos y hay muuchas fotos !

Gracias a todos!

Alo,

Querido Alvarito Del Bosque:
15 julio, 2010


No nos conocemos, pero me encantaría dedicarte unas palabras. Si te soy sincero, no sabía que existías hasta que te vi en la celebración… y vi hay algo grande en ti que me hizo pararme a pensar.

Estabas ahí detrás como tu padre, intentando pasar desapercibido, abrazado a tu gran ídolo Xavi… con una gran sonrisa. He ido a todas las celebraciones y quería decirte que has sido tú la persona que más alegría me ha transmitido de las miles con las que me he cruzado. Ahora ya sé por qué tu padre es, valga la redundancia, como el padre para los chicos de la selección. Ya sé de dónde viene su humildad, ya sé por qué parece tan buen “padre”… porque probablemente lo sea.

Y digo probablemente porque sé que eres un niño distinto, y que mucha gente decide que los distintos no tienen derecho a vivir. También sé que el Síndrome de Down es una de las principales –sinrazones- por las que se efectúan muchos abortos en España. Una sinrazón que hace que dudemos de la bondad de nuestra naturaleza y que veamos la cruel realidad del mundo en el que vivimos. Sin embargo, los que hemos tenido el placer que conocer a alguno de vosotros, decimos con la boca grande que son las personas más cariñosas y dulces que te puedes encontrar… y tu padre lo supo; Supo elegir a los 23 chicos para ganar el Mundial para sentirse el entrenador más afortunado, y supo elegir tener a ese chico distinto… para sentirse el papá más feliz.

Os deseo lo mejor, familia Del Bosque.

Alo A. M.

¿600.000€ a cada uno de la Selección española?
13 julio, 2010


… Poco es en comparación a lo que ha recibido el país.

A los que se quejan de que a los jugadores se les vaya a pagar 600.000€ por ganar el Mundial, me gustaría decirle que darle tantas alegrías a un país entero, ilusionarlos, hacer vibrar a la gente, hacerles soñar, salir a la calle a celebrarlo… no tiene precio. Visto los tiempos que corren, este Mundial ha sido de las pocas cosas que han hecho tener unos buenos momentos a los ciudadanos españoles. Conseguir que tantos millones de personas se sientan más felices le hubiera sido imposible al Gobierno con cualquier otra cosa, con cualquier otro grupo, con cualquier otra actividad… porque nada nos une más que nuestra selección, y joder, les ha salido jodidamente barato! Para hacer feliz a tantos millones de españoles me imagino que el gasto debería estar en cientos de millones de euros.

¿Que qué les daría yo? Una ciudad.

Una ciudad de la Selección en la que podríamos encontrarnos con el barrio “Iniesta”, de lujo y muy céntrica… conectada con toda la ciudad, para que vivan los más afortunados. Estaría cerca de la travesía “Xavi Hernández” que tiene varias rotondas para que si ves que hay un camino más fácil para llegar a la calle “Villa”, te des la vuelta y lo intentes por otro camino. La ciudad tendría muy buenos accesos por las autopistas “Pedrito y Navas”, amplias, con incorporaciones rápidas y precisas. españaa
Encontraríamos el barrio más seguro y protegido en la zona Zagueros, separadas por el barrio “Puyol y Ramos”, cerca de los rascacielos, altos y compactos “Gerard Piqué”. La ciudad de los campeones debe tener muchas zonas de ocio y fiesta, con las decenas de títulos que han venido y quedan por venir, por eso la zona de bares pasará a llamarse “Pepe Reina”, y la discoteca más famosa “Capdevila´s party”. Un aeropuerto para traer todos los futuros títulos con la torre de control Llorente, para controlarlo todo desde arriba… con casas de apuestas y múltiples sorteos que pasarían a llamarse, “El sorteo del niño, Torres”… y cerrando con una aduana en la urbanización Casillas, donde no se cuela ni uno…

…Una ciudad para que seamos conscientes cada día que paseemos por esas calles, cada momento de nuestras vidas, lo afortunados que somos por tenerlos y lo felices que nos han hecho estos chavales. Gracias chicos, gracias. ¡Viva España!

El fruto del aburrimiento
3 abril, 2008


Siempre me ha resultado curiosa la frase de “lo que hace el aburrimiento..”, pues sí, y tantas cosas que hace! a nosotros nos llevó a hacer un grabación de menos de un minuto, lo protagonizamos Ale y yo, y parece ser que a la gente le gustó… la segunda parte se está maquinando… =p