La Felicidad se la ha inventado CocaCola


No es la primera vez, ni la última, que me encuentro con gente que piensa que la felicidad plena no existe, que es un cuento para que la gente sea buena, se porte bien y estabilice su vida… que la felicidad “se la ha inventado CocaCola”.

Cocacola-felicidad
En parte, a esta gente les voy a dar la razón: La felicidad no existe… para las personas que no la buscan. Creo que la felicidad, como último fin de los seres humanos en el mundo, es difícil de conseguir… y prácticamente imposible para las personas que se conforman. ¿Por qué? Pues no lo sé exactamente, pero el premio más buscado por la humanidad no lo iban a dar fácilmente, ni se iba a poder comprar en cualquier tienda. (Esto me recuerda a una broma que siempre dice un amigo: “El dinero no lo da la felicidad, pero prefiero llorar en un Ferrari”)

Esa es la clave, la felicidad es accesible a todos nosotros. Como intangible, se separa de lo material ¿Y qué? Pues que conseguirla no depende de las riquezas que tengamos, sino del esfuerzo que realicemos por encontrarla. Se ha dado el caso de gente con billones de dólares, fama y poder que son grandes amargados, que han llegado incluso a quitarse la vida. También el caso inverso, personas sin nada, que viven en la más extrema pobreza, que son felices. Podría servir la frase de “La felicidad no es tener todo lo que quieres, sino querer todo lo que tienes” y no sólo material, sino trabajo, familia, amigos…

Y esa búsqueda, ¿de qué va? ¿Qué hay que hacer? Pues bien, si yo supiera la forma para ser feliz la hubiera patentado y sería muy rico (feliz no sé… jeje). Sin embargo, eso depende porque la felicidad depende de las circunstancias de cada uno. Leí en un libro de mitología griega que decía que los dioses griegos eran dioses porque habían encontrado la felicidad, entonces claro, no querían que los hombres la encontraran y discutieron para ver dónde la podían esconder; “Enterrémosla en lo más profundo del océano” dijo Poseidón, el dios del mar. Sin embargo se declinó esa idea porque seguro que algún humano la encontraría. “En lo más alto de la montaña más alta” dijo Eolo, dios del viento. Se rechazó porque un gran alpinista la podría encontrar. Entonces el gran dios Zeus dijo: “Escondámosla dentro de los hombres, ahí seguro que no la buscarán jamás”. Y es que muchas veces, mientras más cerca tenemos algo más nos cuesta verlo. Como decimos en mi tierra “Si es un gato te come y si es una p. te f.”

Sólo he visto dos vídeos de periodistas que llegan a los colegios de infantil y les preguntan a niños de guardería que qué quieren ser de mayores. En el primer vídeo una niña dijo “Quiero ser veterinaria y que una bomba de destrucción destruya mi colegio”. En el segundo vídeo otra niña dijo “Quiero ser feliz”. Nos quedamos con el segundo… ¿no?

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3 comentarios

  1. Alo, para te ser sincera, yo tampoco creo en felicidad. (Aunque estoy casi segura de que ella tampoco fue creada por la cocacola. ;-). A veces pienso que la idealiazición de la felicidad y su busca son lo que más nos alejan de una sensación simples de plenitud y tranquilidad. Pero me ha gustado mucho su texto, principalmente en la parte que citas mitologia grega, muy lindo. Y me acordé de algo que pasó a un grande publicitario brasileño cuando conoció la Madre Tereza de Calcutá. Al ver su trabajo, cuidando de enfermos y necesitados, él dijo a ella que no sería capaz de hacer aquello por ningún dinero del mundo. A lo que ella contestó: “Ni yo, mi hijo”.

    • Anna, gracias por tu comment 🙂
      Simplemente quería decir que creo que la felicidad se debe buscar, pero no de una forma egoísta… porque entonces carecería de sentido. Es más, me atrevo a decir que la felicidad, al contrario que lo que dijo Zeus, está en los demás… Si intentas repartir felicidad y hacer a los otros la vida más agradable, serás feliz.

      Precisamente por eso, en este post quise hablar de dos extremos existentes; 1º Gente con dinero, poder y fama, que se suicidan día tras día o que están solos en el mundo, y 2º la gente que menos tiene, muchas veces es la más feliz, como la Madre Teresa.

      Siempre he pensado que mientrás más separados estemos de las cosas materiales (no totalmente, muchas son necesarias para llegar a esa felicidad) más fácil lo vamos a tener para ser felices, porque como digo, creo que la felicidad es ver a los demás felices gracias a ti.

      Y sin duda, el gran ejemplo es la Madre Teresa de Calcuta.

  2. Muy buenas chicos, me ha gustado mucho el ejemplo de la Madre Teresa, creo que sólo una santa podía hacer lo que ella hizo…

    Un par de preguntillas que me vienen a la cabeza… ¿qué cosas materiales son necesarias para ser feliz? Y si no las pudiéramos tener (me imagino que Alo se refiere a una casa, a la comida, a la ropa…) ¿entonces ya no podríamos ser felices?
    La segunda pregunta es: ¿pensáis que la felicidad es un medio o es un fin?

    Ayer estuve releyendo varios post de mi blog, os dejo un párrafo de uno de ellos en el que le escribía una carta a un amigo y le hablaba de esto:

    “No se si alguna vez lo has pensado pero en esta corta vida que pasamos en la tierra (70 u 80 años al final no es nada) en el fondo lo más importante es ser feliz. Quien pone su felicidad en cosas materiales en verdad nunca lo será. El que quiere ser feliz a base de tener mucho dinero, de tener una gran casa y un coche bueno, el que pone la felicidad en las drogas, el alcohol o el sexo, el que la pone en la fama… antes o después se da cuenta de que todo ello no le “llena”, y cuando por fin se tiene dinero siempre se quiere tener más, y cuando se tiene fama siempre se quiere más vanagloria… y así con todo. Sin embargo si uno busca la felicidad en acciones nobles, en estar pendiente de los demás, en ser generoso y desprendido no sintiendo las cosas como propias, en la amistad, y tantas otras virtudes humanas y también si se es cristianas yo pienso que uno al final de sus días en este mundo no acabara siendo el más rico, el más importante o el más “follatore” del cementerio sino que será el más feliz y cd Dios le pida cuentas podrá presentarse ante Él con las manos llenas. Es muy importante ser feliz, yo creo que ambos lo somos pero hemos de tener cuidado porque cuanto más viejo se hace uno más complicado se vuelve todo (por infinidad de razones) y se puede pasar al extremo opuesto en “cero coma”.”

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