Verme a mà escribiendo sobre cine es igual de probable que ver a Florentino Pérez regalándome un chalet en La Moraleja. Improbable, sÃ, pero no imposible. Retando a la probabilidad, escribo este post de una pelÃcula que me removió tanto como para interrumpir “Cadena de favoresâ€? en el tren de vuelta a casa, y ponerme a escribir una entrada del blog, con el agravante de que tengo más hambre que un perrillo chico. Vamos allá.
Este jueves me invitaron a un preestreno, como todas las semanas, por cortesÃa de mi empresa. No suelo tener mucha suerte, y acostumbro a ir a pelÃculas dignas de sobremesa dominical de Antena3. Movido por el ocio y tres acompañantes más, me decidà por ponerme en camino hacia el cine. Una pelÃcula me esperaba, su nombre original es “Oscar et la dame rose”, pero llega a España como “Cartas a Diosâ€?. Esa tarde habÃa mirado algo por internet, bueno, lo intenté… pero poner ese tÃtulo en Google solo generó miles de resultados de webs de autoayuda. Aún asÃ, seguÃa dispuesto a ponerlo como el plan para esa noche.

Ya en el vagón del metro, me decidà a mirar el cartel de la pelÃcula en la que iba a invertir mis dos próximas horas.
A la par que saqué la entrada de mi chaqueta, una señora decidió frenar su carrito con mi pie. Empujones, agobio, más empujones… no fue el momento apropiado. Condicionado por el ambiente hostil del transporte subterráneo un prejuicio precipitado cruzó mi mente…“Verás como esta pelÃcula me arruina las palomitasâ€?. Salà a la calle, tremendamente aliviado, y me aparté de la masa para esperar a Pedro, Guille y SofÃa.
Volvà a meter la mano en mi bolsillo para confirmar que las entradas seguÃan ahÃ. Efectivamente. Ahà estaban, arrugadas como la camisa de tu primera colada. Fijé mis ojos. En el cartel aparecÃa un niño con un pañuelo en la cabeza, junto a una mujer. Tras ellos, un ambiente lúgubre y triste, oscuro, vacÃo. La mÃtica casa de terror y la sensación de que habÃa olvidado los pañuelos en casa. “Parece ser que los necesitaréâ€? –Pensé.
Nos acomodamos como pudimos. Entró el director de la pelÃcula, Éric-Emmanuel Schmitt,  y comenzó a hablar… y me quedaré con alguna de sus frases durante mucho tiempo. Palabras que entraron en mi cabeza como si llevara mucho tiempo esperando a que alguien se atreviera a citarlas. Todo empezó con su comentario en francés, traducido por su acompañante: “Que sepan que preferirÃa hablar al terminar la pelÃcula, pero prefiero hacerlo antes porque al acabar toda la sala estará llorandoâ€?. Pensé que poca gente hubiera conseguido empezar mejor, nadie quitaba el oÃdo, y nadie pudo evitar conmoverse cuando introdujo la pelÃcula: “Es una tragicomedia. He intentado conseguir algo que es muy complejo, que ustedes vean el mundo a través de los ojos de un niño con una enfermedad, ellos tienen la humildad de aceptar que no saben, aprendamos…â€?.
…Y ¡zas! Luces fuera. Comenzó la pelÃcula. La sala enmudeció por momentos, pero hubo algunos comentarios cuando vimos que la proyectaban en versión original… es decir, en francés y subtitulada en español, para que la pudiéramos seguir.
Salimos del cine.
Desde que entramos habÃan pasado prácticamente dos horas. Dos horas en las que habÃa reÃdo a carcajadas, como en casi ninguna pelÃcula lo habÃa hecho. Dos horas, en la que he aprendido a ver cosas que para nada me planteaba. Dos horas, en las que se te acaba escapando alguna lagrimita que otra. Horas que van pasando mientras piensas “que no se termineâ€?. Eché de menos una banda sonora que hiciera mucho más hincapié en los momentos clave de la pelÃcula, creo que se podrÃa haber aprovechado un poco más, y que se podrÃa haber sacado bastante más provecho del cartel, pero… al margen de eso, pocos minutos fueron los que me bastaron para juzgarla como una de las mejores pelÃculas que he visto en mi vida.
Lo siento, pero no pienso contaros ni un solo detalle del guión, ni siquiera de la presentación, ni del niño. No voy a contaros nada de nada. Es más, os recomiendo que os metáis en la sala sin ver ni siquiera el tráiler… yo no lo hice, yo no esperaba nada, yo no vi realmente en el cartel lo que iba a sentir en esa sala… y la sorpresa fue mucho, mucho mayor. Supongo que en una o dos semanas como mucho estará en nuestra cartelera. Yo sólo os puedo recomendar la Versión Original, porque no me fio mucho de los doblajes… si los buscáis, los hay. Y naturalmente que la veáis en el cine. Niños como Popcorn, Peggy blue, Einstein, Bacon u Oscar, nuestro pequeño protagonista, os harán ver la vida de otra manera.
Mis mejores deseos para esta pelÃcula tan divertida, tan profunda, tan emotiva y tan cargada de valores. MuchÃsima suerte.
pues entre esto y el MK del finde en el cortijo digo yo que habrá q ir a verla no??
Ahorraré de aquà a que la estrenen pa piyar unos buenos clinex!
Un abrazo chache!
Pues nada, iré a verla =) tiene buena pinta por lo que has contado
Gracias por el consejo!
pd. parece que cobras comisión! jaja