Algún día, cuando tus hijos sean lo suficiente mayores, podrás decirles…:
-Te quise lo suficiente como para preguntarte dónde ibas, con quién y a qué hora volverías a casa. -Te quise lo suficiente como para hacerte ahorrar tu propio dinero para una bicicleta aunque podía permitirme comprarte una.
-Te quise lo suficiente como para callar y dejar que descubrieras por ti mismo que tu nuevo mejor amigo era un falso y un adulador. -Te quise lo suficiente como para hacerte volver al supermercado con la chocolatina abierta y decir al dependiente: ayer robé esto y quiero pagarlo.
-Te quise lo suficiente como para vigilar durante más de dos horas mientras limpiabas tu cuarto, cuando yo lo habría hecho en 15 minutos.
-Te quise lo suficiente como para dejarte ver enfado y lágrimas en mis ojos. Los niños tienen que aprender que sus padres no son perfectos.
-Te quise lo suficiente como para dejarte asumir las consecuencias de tus actos, incluso cuando eran tan duras que casi rompían mi corazón.
-Pero, sobre todo, te quise lo suficiente como para decirte ‘no’ sabiendo que me odiarías por ello. Ésas fueron las batallas más difíciles y estoy orgulloso de haberlas ganado porque, con ellas, también ganaste tú”.
Entrenador Meyer ( tuvo un accidente que le casuó graves lesiones en la pierna, el bazo y el intestino, y además, los médicos descubrieron un cáncer. Decidieron esperar a que estuviera algo recuperado para comunicarle la enfermedad, aunque cuando le explicaron las lesiones de la pierna, había reaccionado muy bien: “Doctor, simplemente corte”, dijo entonces. Estuvo dos meses en el hospital, se sometió a ocho operaciones y a una dura rehabilitación. Delante de su cama puso una pizarra en la que escribió las mismas frases que había enseñado a los alumnos: hay que continuar, hay que estar por delante del dolor…)
Madre del Amor Hermoso, ayúdanos a ver siempre, hasta en el clima, la mano del Padre dirigiéndonos. Gracias a que estaba lloviendo no hubo ningún estudiante muerto por caminar casualmente cerca del lugar del atentado. Todos estaban resguardándose de la lluvia.
Madre del Amor Hermoso, ayúdanos a ver con ojos de eternidad, a aceptar todos los pequeños retrasos, contratiempos; en fin, todo lo que no “está en nuestro plan”. Gracias a que el aparcamiento estaba lleno no hubo ningún conductor que estacionando en el momento de la explosión ni nadie en los coches aledaños.
Madre del Amor Hermoso, haz nuestra fe tan fuerte como el edificio Central que, construido de piedra maciza, toleró la explosión y el incendio sin ceder un ápice. Al igual que la fortaleza del edificio Central salvó las vidas de quienes trabajaban en Oficinas Generales, que nuestra fortaleza salve almas.
Madre del Amor Hermoso, que aprendamos a asumir cada crisis siempre con la serenidad de ser hijos de Dios, al igual que los empleados del edificio Central exhortaban a la calma en el momento de desalojar las oficinas administrativas y a los estudiantes que estaban en el momento de la explosión asistiendo a clase en el edificio Central.
Madre del Amor Hermoso, gracias por guardar la vida de todos cuando pudo haber muerto tanta gente. Asimismo, guarda nuestras almas, nuestras ilusiones y nuestros estudios para que podamos ser mejores ciudadanos. Así, el día de mañana podremos con nuestro ejemplo y con nuestra profesión sembrar más luz en un mundo donde cada vez más personas se pierden por caminos errados al no haber tenido una mano amiga que les guiara en momentos de oscuridad y haber decidido seguir un ideal de un modo equivocado.
Madre del Amor Hermoso, tal vez muchos de nosotros nos hemos planteado hoy acercarnos más a Ti viendo lo efímero que puede ser el mundo, que nuestra vida puede acabar con un “¡Bum!”, que lo importante es encontrarnos contigo después. Así como hemos decidido convertirnos hoy un poco más, así como esta circunstancia nos ha acercado un poco más a nuestro Padre, así como nos acercamos a tu ermita para agradecer que nos cubras con tu mando, acerca también a las almas que fueron capaces de atentar contra vidas inocentes. Que puedan palpar el inmenso Amor de Padre que les tiene Dios a cada uno. Conviérteles, Madre. Que nuestro sincero perdón hacia estas personas, ¡almas!, sea una plegaria incesante al Cielo por su conversión, porque encuentren una auténtica felicidad.
Madre del Amor Hermoso, Madre de todos nosotros, gracias por tu amparo y protección.
Con cariño, tus hijos,
Los estudiantes de la Universidad de Navarra
Después de tanto tiempo no sé cómo empezar. Tengo tantas cosas que contar, tantas emociones que explicar, que podría rellenar en este blog todo lo que no he publicado en estos meses, sin embargo intentaré no extenderme y explicar las ideas más básicas que mi limitado cerebro ha llegado a comprender.
Lo que limita la expresión de estas ideas es el nudo que tengo en la garganta por el tema tabú que preocupa y ocupa mi mente. Esa palabra que la gente evita, ese término desagradable que hay que intentar no nombrar y que si nombras te miran pensando “espero que tengas una buena razón para hablar de ese temita”, esa realidad que pone nerviosos a unos e irrita a otros, esa experiencia que todos conocemos pero que nadie ha contado nunca desde dentro: la muerte.
La gente siempre piensa que las cosas de la televisión…en la televisión se quedan. Y si no se quedan en el aparato pues al menos en un lugar que no está cerca de aquí. Yo compartía esta forma de pensar. Por ejemplo, los accidentes de tráfico siempre le pasan a otras personas, la gente muere en otros sitios y las desgracias les pasa a aquellos que nunca en la vida hemos visto y jamás conoceremos y por supuesto en sitio lejano,muy lejano…claro que sí, engañémonos.
Por desgracia, la muerte convive con nosotros y se mete en nuestra vida a base de los demás(es el tema que tratan los medios todos y cada uno de los dias en el televisor) hasta llegar a meter en nuestra cabeza la contradicción de que “la muerte ocupa parte de nuestra vida”. ¿Qué pasa? ¿Qué hacemos? Nada. Deberíamos hacer algo, ¿verdad? Pues como mucho un “pobres, que desgracia les ha caído” sale de nuestras mimadas bocas y de nuestros cuerpos inexpertos ante el efecto que esa realidad extraña causa en las personas que la han experimentado en seres queridos. Al acabar las noticias nos levantamos del sofá como quien se levanta de ver un documental de la 2 con el que todos hemos dormido alguna vez. Pero en vez de haber visto la vida de los Koalas, o la caza del tiburón, o…hemos estado viendo cómo gente fallece, cómo atentados suicidas destruyen vidas llenas de futuro, cómo decenas de familias pierden seres queridos, cómo personas pierden el sentido de su vida,¿Dónde quedan los sentimientos que teóricamente tenemos las personas? ¿Y la sensibilidad? Dicen que somos los únicos animales capaces de sentir y capaces de querer… ¿y la sensibilidad? ¿Acaso la cambiamos por el televisor que no nos deja pensar? ¿Y LA SENSIBILIDAD?
Sin embargo, no escribo este texto para hablar del poco corazón que podemos llegar a tener, no escribo para que nos demos cuenta de que tenemos menos iniciativa de cambiar el mundo que una mierda…sino porque ahora soy yo una de las decenas de personas que le ha tocado vivir la muerte de cerca.
Nagore era una niña que derrochaba alegría allá por donde iba y la sonrisa siempre estaba dibujada en su cara. Tenía un futuro prometedor por delante, era tan vividora que los días se hacían cortos en comparación a la energía con la que los vivía. Sin duda, todo un ejemplo de actitud hacia la vida, un ejemplo que nos vale a todos los que la conocimos.
Tenía la sencillez y el amor que necesita una enfermera perfecta. Hay una frase de un cantante que me vino a la cabeza nada más saber lo sucedido: “Puedes jugar bien… y perder la partida”. Claro que Nagore jugaba bien, -¡Tenías las de ganar con esa sonrisa, que alegrabas la vida de tanta gente con la que te cruzaste!- pero en el fondo creo que no perdió la partida: estoy seguro de que aportó tantas cosas buenas a todos los afortunados que nos cruzamos en su vida que simplemente fue un regalo de Dios para hacernos la vida más fácil, sin embargo todos sabemos que los ángeles tienen que volver a su respectivo cielo. Y ahora de corazón, -Ojalá descanses en paz y encuentres la felicidad absoluta que un desviado mentalde aquí no te dejó conseguir. Gracias por todo y que sepas que no te olvidaremos Nagore-
Mucho ánimo para todos sus familiares, allegados y amigos.
Siempre me ha resultado curiosa la frase de “lo que hace el aburrimiento..”, pues sí, y tantas cosas que hace! a nosotros nos llevó a hacer un grabación de menos de un minuto, lo protagonizamos Ale y yo, y parece ser que a la gente le gustó… la segunda parte se está maquinando… =p
¿Qué tal?no sé porque habrás acabado en esta web, pero ya que algo te ha llevado a venir aqui, te indico …
Un amigo (Llopis!)me aconsejó que escribiera, asi que he decidido hacerle caso y he vuelto a montar un blog!antes tenía uno de fútbol( del Atlético de Madrid para ser más exactos jeje) pero es mejor contar algo que llegue a todo el mundo, no sólo a esos fieles colchoneros(Forza Atleti!)
Pienso que es bueno para dejar las ideas escritas en algún sitio … y esto será como una especie de diario. Seguramente no escriba todos los dias, pero algo iré poniendo cuando pueda =) No os aseguro que os guste, pero con que os entretenga me vale.. =)
Un saludo, y gracias por haber llegado hasta aqui!